El mundo al revés. El responsable de la Asociación Pontevedresa de Estudios del Kannabis (APEK) ha denunciado al fiscal antidroga provincial y a la Policía Local de la ciudad del Lérez por la operación en la que se intervinieron, entre otros efectos, las plantas de marihuana que se cultivaban en un local del casco histórico.
Según confirmaron ayer fuentes del ministerio público, un juzgado de Instrucción ya esta analizando el escrito presentado por el colectivo, al tiempo que auguró que lo normal sería que se decretase su archivo. Entre otros motivos porque la intervención policial no se realizó a instancia de la Fiscalía de Pontevedra, sino que fue consecuencia de una alerta vecinal ante un fuerte olor a gas en el entorno del establecimiento.
Esta situación no solo motivó que hasta la calle San Nicolás se desplazaran patrullas municipales, sino también personal del parque de bomberos capitalino. Los responsables de este servicio, al parecer, determinaron que el aroma procedía de un bajo, por lo que se optó por acceder al mismo «para realizar as oportunas comprobacións de seguridade», precisó en su día un portavoz de la Jefatura.
Fue entonces cuando los policías, aparentemente, se dieron de bruces con la plantación de marihuana. En total, los funcionarios municipales se incautaron de 145 plantas en diferentes fases de crecimiento, 178 gramos de hoja seca, otros 339 gramos de flor de marihuana o cogollos y medio centenar de pastillas de metadona, añadieron estas fuentes.
Además, se localizó una pistola inutilizada, pero con capacidad de disparar munición de fogueo.
En cuanto al olor, los bomberos concluyeron que «o responsable do baixo intentara quitar a válvula de seguridade dunha bombona de butano no interior do baixo, liberando os gases odorizantes que se engaden ao gas como medida de seguridade».
Se da la circunstancia de que algunas webs vinculan el uso del butano con la extracción del aceite de cannabis.