Evitar que los escolares se queden sin excursión de fin de curso en este año atípico, marcado por las movilizaciones y la crispación por los recortes educativos. Bajo esta máxima, varias asociaciones de padres de alumnos (ANPA) del municipio de Pontevedra han decidido asumir la organización de estas iniciativas debido a la supresión de las actividades complementarias acordada por el colectivo de docentes. Los profesores tomaron esta determinación a principios de curso como medida de protesta, entre otras razones, por el decreto de Educación que amplió el horario en infantil y primaria de 21 a 25 horas semanales.
Los datos con los que cuenta la Federación de Asociacións de Nais e Pais de Alumnos de Pontevedra (Fanpa) es que en la mayoría de los centros educativos de la ciudad sí se están realizando o se van a realizar las excursiones de fin de curso. Es el caso de colegios como el CEIP Froebel, Barcelos, Campolongo o Ponte Sampaio, entre otros. «Las ANPA está supliendo esa falta de actividades complementarias y están asumiendo las excursiones, especialmente, en sexto de primaria. En ese caso, además de terminar el curso, hay un cambio de ciclo y los padres consideran que sería muy fuerte que los niños se quedaran sin esas salidas», comentó el presidente de la Fanpa, Alberto Pita.
El CEIP de Barcelos es, por ejemplo, uno de los colegios donde la asociación de padres optó por asumir un rol que hasta ahora desempeñaban de forma voluntaria los maestros.
En otros centros educativos la implicación de los progenitores es menor y los alumnos sí se quedarán sin excursión. Desde la Fanpa se señaló ayer que no tienen constancia de la presentación de quejas, al menos formales, por este asunto. «Este curso que está a punto de acabar fue complemente atípico y a estas alturas los padres ya habíamos asumido que no iba a haber actividades complementarias -indicó Alberto Pita-. Como ya se había asimilado, se le comentó a los padres y algunos se pusieron manos a la obra».
Desde la federación de padres se hizo hincapié en que la realización de actividades complementarias era un cometido que los docentes hacían voluntariamente y no por obligación. Por ello, se mostraron bastante comprensivos, pese a no compartir la medida, que inicialmente provocó algunos roces con equipos directivos al suspenderse fiestas y excursiones o cerrarse bibliotecas al mediodía. Los padres reivindican estas actividades como «otra forma de conocimiento de la cultura».