«¿Para comer? Una cerveza, hamburguesa y patatas»

A Gus le gustaría entrenar «más y mejor; faltan medios»

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Cada mañana, Gustavo Nieves trota por los circuitos de A Xunqueira. Sale por la puerta del Centro Galego de Tecnificación Deportiva (CGTD) y después de unos 12 kilómetros, regresa. «A la mañana toca sesión suave», detalla el paralímpico.

La sesión vespertina es la fuerte. El deportista completa series en la pista de atletismo del CGTD, exceptuando los días que toca hacer pesas en el gimnasio. Generalmente, dedica dos horas a los entrenamientos de tarde.

En total, y sumando los estiramientos y el calentamiento, Gustavo Nieves dedica cuatro horas al día para prepararse. Sin embargo, el atleta confiesa que le gustaría disponer de más tiempo. «No entreno todo lo que me gustaría, ni lo bien que me gustaría -apunta-. En invierno es imposible. No hay luz».

Pero ahora tiene su punto de mira en la ciudad del Piccadilly Circus, y piensa en dar ese salto a la maratón.

Reconoce que no va a vivir del atletismo toda la vida, y de ahí su insistencia en obtener la titulación de Ingeniería de Minas por la Universidade de Vigo. «Ahora mismo no tengo prisa en acabar la carrera al contar con otra fuente de ingresos», detalla. Le queda medio curso de Minas y el proyecto para licenciarse.

«Esta carrera tiene muchas salidas», sostiene. Sin ir más lejos, el Comité Paralímpico Español tiene acuerdos con Iberdrola para que los atletas con discapacidades pueden acometer prácticas con la energética. «Me encantaría trabajar con ellos, pero una vez que acabe con el atletismo», indica el lucense afincado en la ciudad del Lérez.

No da el perfil del prototipo atlético. No se corta a la hora de alimentarse. No es un profeta de la dieta sana, pero, al mismo tiempo, tampoco es un defensor de los guisos y los fritos. No obstante, Gustavo Nieves no pone límites a su nutrición.

Un momento de felicidad gastronómica para el discapacitado visual se solventa fácilmente. «¿Para comer? Una hamburguesa, con patatas fritas», confiesa. «¿Para beber? Una cerveza».

El idioma universal

Aunque no tiene nivel bilingüe, el lucense que hizo de Pontevedra su hogar tiene los conocimientos suficientes de la lengua de Lord Byron para comunicarse en el extranjero. «Me defiendo en inglés cuando compito en pruebas internacionales», precisa. Con la mente puesta en Londres y en los entrenamientos diarios a orillas del río Lérez, Gustavo Nieves no descarta convertirse en entrenador el día de mañana. «Entrenar es algo que me encantaría», destaca.

Dedica gran parte de su tiempo libre a su novia, Yuliana, y a su perra, Eco, una bulldog francesa. «Paseo a Eco todas las mañanas antes de ir a entrenar», precisa.

Por otro lado, sus preferencias cinematográficas están claras. «Me gustan el tipo de trabajo que hacen Brad Pitt, Sean Connery, Benicio del Toro. Ese perfil de películas de acción». Londres ya aguarda a su campeón.

El paralímpico suele hacer series en las pistas del Centro de Tecnificación de Pontevedra. capotillo