El anuncio de que Fomento está negociando la supresión del peaje entre Vigo y Pontevedra se digirió ayer en la ciudad con una mezcla entre escepticismo y euforia, después de muchos años de reivindicaciones. El departamento de Ana Pastor ya ha iniciado los contactos con la cúpula de Audasa para buscar fórmulas que permitan eliminar el pago de 3,15 euros en un tramo de apenas 25 kilómetros. Usuarios y agentes sociales no ven otra alternativa que sea la desaparición total del peaje.
Pero la noticia publicada por La Voz de Galicia dejó múltiples reacciones. A la sorpresa que mostraban los usuarios habituales de este tramo en el área de servicio de San Simón se contraponía la visión del alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, que aseguró: «Non me creo nada, estamos co de sempre cando chega un novo Goberno, pero temos que recordar que o Partido Popular foi o que ampliou a concesión da autoestrada ata o 2048».
A la visión municipal, se suma la opinión profesional del presidente de Asetranspo, José Manuel Viéitez -cuyos 550 asociadas son usuarios habituales- que subrayó que «hay que cogerla como el papel de fumar, aunque sería una buena noticia», o la del representante de los hoteleros, José de Cabo, que reconoce que «así se facilitarían las igualdades comerciales entre Vigo y Pontevedra». Desde la plataforma Antipeaje, Verísimo Pazos, coincidía en que le parece «un farol porque hai que ter en conta unha concesión de corenta anos polo medio».
Los usuarios demandan una comunicación gratuita entre estas ciudades, ya que la alternativa de la A-57 es prácticamente inviable «por su elevado coste», señalaba Viéitez, quien era escéptico tras el anuncio «porque no creo que Audasa lo haga a cambio de nada». Se haga o no, el simple hecho de plantearlo pilló por sorpresa a los usuarios de este tramo, que coincidían en resaltar, por un lado, que la AP-9 está «más que amortizada» y por otro, el impulso que provocaría para el desarrollo económico de ambas ciudades. «Es una demanda que permitiría igualar los movimientos de la gente», explicó José Curros, uno de los usuarios de la AP-9.
El presidente de la Diputación, Rafael Louzán, también coincide en que «é fundamental para o futuro da economía e fará que as dúas cidades máis importantes da provincia comencen a vivir de fronte e non de costas».