«Es un entierro por el alma de la finada», resumía al término de la manifestación el portavoz del comité de empresa de Factoría Naval, Luis Torres. Los trabajadores del astillero volvieron ayer a recorrer las calles del centro de Marín para hacer visible «la mala gestión de la empresa». Esta vez han querido llamar la atención de la dirección con la escenificación del entierro del astillero. No faltaban ni las coronas de flores, ni el repicar de las campanas.
Y es que la plantilla vive en una incertidumbre laboral desde la última reunión de socios -el 1 de febrero-, de la que pretendían tener una respuesta a su futuro. Siguen esperando. El accionista mayoritario, José María Suescun, vive en Valencia y sus apariciones son mínimas. La empresa agota ya su margen para encontrar inversores que cubran un déficit de diez millones de euros. Ya hay pocos clavos a los que se puedan agarrar. Hoy se juegan casi todo a la visita del conselleiro de Industria, Javier Guerra. «Nos agarramos a la esperanza de que nos pueda traer buenas noticias», explicó Torres, tras conocer que esta tarde Guerra visitará Marín. La alcaldesa del municipio, María Ramallo, reconoce que «estamos haciendo todos los esfuerzos, pero la situación es difícil de encauzar».
La Xunta anunció ayer que se reactivará el Fondo de Garantías de Pymar hasta la creación de un nuevo instrumento, que será constituido como el Fondo de Garantías Navales y estará dotado con 41 millones de euros. «El conselleiro habló de tres astilleros críticos y nosotros somos uno de ellos», explicó Torres. Las medidas anunciadas para el naval suponen el desbloqueo de dos millones para la puesta en marcha de programas de formación de los trabajadores del sector afectados por regulaciones temporales. Factoría está en preconcurso de acreedores desde diciembre y espera la respuesta de la Inspección de Trabajo sobre el ERE con extinción de contrato para el 50 % de la plantilla actual. La semana pasada enviaron la documentación sin el acuerdo de los trabajadores, quienes esperan ahora una reunión con el jefe provincial de la Inspección.
En las radas de Factoría no hay trabajo nuevo, pese a que la empresa anunció que quiere centrarse en las reparaciones. Por el momento, la única carga laboral de los 62 trabajadores se ciñe a las labores de mantenimiento. Mientras esperan una respuesta de Trabajo y la posible llegada de reparaciones, la plantilla está dispuesta a agotar el calendario de movilizaciones previsto para este viernes y la próxima semana. Pese a ello, esperan que el futuro empiece a dibujarse esta tarde con buenas noticias.
«Nos agarramos a la esperanza de que Javier Guerra nos pueda traer buenas noticias»
Luis Torres