Entre el 1 y el 8 de febrero, el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño (Intecmar) emitió ocho notificaciones de prohibición de extracción en la comarca de Pontevedra. De estos, y después del levantamiento de la medida para buena parte de los bancos de Poio, siete permanecían activos al cierre de esta edición.
En todos los casos, las medidas estuvieron vinculadas a la detección en las analíticas de la toxina amnésica o ASP. De este modo, el mes comenzó con restricciones en una de las zonas de marisqueo de Bueu.
El 2 de febrero, el Intecmar extendió la medida a áreas extractivas de Portonovo, toda vez que, al igual que ocurrió con Bueu, se observó la presencia de la toxina en moluscos bivalvos cultivados en viveros flotantes. Se da la circunstancia de que parte de esta área ya estaba cerrada al marisqueo «de xeito cautelar» desde el 30 de enero de este año.
Este mismo día fue cuando se precintó el litoral de Poio donde este lunes se generó la polémica y que ayer fue reabierto. El día 3 se reiteró la prohibición de extracción que afectaba a los moluscos infaunales, así como se comunicaron los cierres de la zona que aún permanecía abierta en Portonovo.
Ya este martes, el Intecmar cerró la zona IV de la ría de Pontevedra, la que comprende los bancos ubicados desde Combarro hasta prácticamente el límite del Concello de Poio con Sanxenxo.