Hojas caducas, juguetes perennes


09/10/2009 02:00 h

En su reapertura, la Sala X de la Facultad de Bellas Artes se empapó ayer de ambiente otoñal con una instalación artística a base de hojas secas. Caducas, que así se llama la intervención del creador Paco Peregrino, envolvió ayer a los asistentes en una escena casi onírica, ya que las hojas cubren completamente el espacio expositivo, y de ellas surgen formas humanas que no cuentan con más estructura que no sea la propia acumulación del follaje y alguna mesa y sillas sobre las que se apoya. El artista, recién licenciado por la facultad pontevedresa y que se encuentra realizando el doctorado, destaca que su propuesta es «un diálogo co material» al que llegó en un momento de crisis creativa cuando realizaba el penúltimo año de carrera. Añade que no solo la vista, sino que otros sentidos entran en juego en la muestra, como el olfato, oído o tacto. «O importante non son só as formas -dice en el diario electrónico de la Universidad-, tamén o intenso olor ou o cruxido das follas ao camiñar». Peregrino añade que proviene de un núcleo rural, lo que hace que posea «un punto de vista espiritual da natureza». El paso del tiempo, el sentir de la vida y su influencia en los comportamientos sociales son otros aspectos que le interesan a este artista y hacia los que quiere dirigir su trabajo. Caducas permanecerá en la sala hasta el 6 de noviembre y posteriormente se exhibirá una muestra de trabajos realizados por profesores de Bellas Artes expresamente para este espacio.

Los juguetes son otra forma de arte y más en el caso de la exposición que durante este mes ofrece el pub La Juguetería, en la calle Charino. Los socios de este local, Rubén Paz y Fernando Fernández muestran parte de su amplia colección de art toys, muñecos de vinilo creados por diferentes artistas del ámbito urbano o del diseño gráfico. «Son más bien -explica Fernando- piezas de coleccionista. No son juguetes para niños». Ellos poseen alrededor de un centenar de estos art toys, aunque la exhibición incluye alrededor de cuarenta. En la Red se dice que este fenómeno -popularizado en gran medida por los muñecos que protagonizaban el anuncio del Opel Corsa- nació en Japón, cuando un grupo de creadores, conscientes de los altos costes que suponía producir una pieza única, crearon un muñeco plataforma en blanco que sirviera como lienzo para que cada artista lo customizara a su gusto. En el caso de Rubén y Fernando, la primera vez que vieron uno de estos muñecos fue en un viaje a Londres. «Nos llamaron la atención desde un principio y luego, en muchas ciudades ya los venden como souvenir -señala-. Algunos de ellos los customizan con las banderas, así que un poco por la gracia empiezas a traerlos de regalo a la gente y acabamos coleccionándolos nosotros». Jeremyville, Matt Jones o Amanda Visell son algunos de los creadores que firman estos muñecos de diseño, que en Pontevedra se pueden encontrar también en la tienda Playground de la calle San Román.

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