Juego de tronos

Rodarán cabezas por el caso Bárcenas

foto de César Rodríguez Pérez
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Ayer Rajoy y Rubalcaba se vieron las caras en el Congreso y entablaron un peculiar diálogo de sordos desde sus respectivas burbujas.

Completamente ajenos a la tormenta política que vive un país ahogado por la crisis y subido a una montaña rusa de escándalos,los responsables de las únicas dos fuerzas de importancia sistémica en España decidieron darle la espalda al ciudadano e irse por la tangente. Hoy no podrían hacerlo. Ha estallado una bomba con una gran onda expansiva y aún mayor capacidad destructiva: los papeles de la contabilidad B de Bárcenas en el PP han salido parcialmente a la luz. Y en ellos aparecen con nombres y apellidos los principales dirigentes presentes y pasados del PP. Con Rajoy a la cabeza (hay un asiento muy peculiar, «trajes Mariano» por valor de 9.100 euros, ¿se acuerdan de Camps).

El PP se ha atrincherado y ha reaccionado con un comunicado que sigue el guión previsto en anteriores argumentarios internos: lo niega todo. Pero cada escándalo -y cada prueba documental publicada-desmoronan un poco más esa débil barricada.

Cuando caiga parece difícil que alguien pueda impedir que se produzcan dimisiones de alto nivel. Aunque no haya consecuencias penales -los delitos pueden haber prescrito-, sí se deben depurar responsabilidades políticas.

Puede ser también que no pase nada. O al menos que eso sea lo que piensen en Génova (y, por extensión, en Ferraz). Sería un error. Los escándalos calan en una ciudadanía que ya ha recibido demasiados golpes. Y que pasará factura por ellos: a medio plazo parece difícil que puedan subsistir las mayorías holgadas y que los principales actores del actual sistema político sigan siendo protagonistas.

No solo por las presiones externas, también por las internas, por los bandos. Hasta ahora el nombre de Esperanza Aguirre no ha aparecido en ningún papel. Y eso hace más vulnerable a la actual cúpula del PP. Puede ser muy poderosa, pero lo era aún más el Gobierno de Franco en 1969 (era un régimen autoritario). Y sufrió un escándalo político -el caso Matesa- que se llevó por delante a cuatro ministros. ¿Cuál fue la clave? La acción de la prensa y las querellas dentro del régimen. Siguiendo ese patrón, el escándalo Bárcenas tendrá consecuencias. Rodarán cabezas. ¿Cuándo? ¿Cuántas? ¿Cuáles? Se admiten apuestas sobre si serán las coronadas o si caerá algún mando intermedio que pasaba por allí.