Las protestas cercan las Cámaras

Crece el filtrado de público en las autonomías, más abierto en los concellos

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Las protestas se multiplican a las puertas de los 17 Parlamentos autonómicos tratando de aprovechar su efecto de caja de resonancia. Los presidentes de las Cámaras han empezado a blindar los hemiciclos haciendo una lectura más restrictiva de sus reglamentos, y sobre todo poniendo el ojo en las invitaciones que cursan los grupos políticos de la oposición, advertidos de sus responsabilidad subsidiaria ante cualquier incidente. Los alcaldes, en cambio, siguen haciendo gala de mayor paciencia, y las restricciones son contadas en Galicia.

Medida extrema

Sin público. Como si de una competición a puerta cerrada se tratase, se desarrollan los plenos en la Asamblea de Madrid desde que en diciembre colectivos en defensa de la sanidad y trabajadores de Telemadrid interrumpieron una sesión. La medida tiene un carácter temporal, y en breve podría ser revocada, según expresan desde la presidencia de la institución, que ya en el 2009 impidió el acceso al público tras otros incidentes. Canarias estudia tomar una decisión similar tras registrarse una protesta en el debate de presupuestos en diciembre, y manifestar su presidente que había concluido el tiempo de «ser tan permisivo con las visitas». El Parlamento vasco fue el primero de todo el Estado en implantar una medida similar en las dos legislaturas anteriores a la que gobernó el socialista Patxi López. Los conflictos generados por los invitados de los parlamentarios abertzales llevaron a suspender la entrada de público, retomada en el pasado mandato.

Búsqueda de culpables

Sanción a partidos. La Cámara navarra optó a finales del 2011 por sancionar a los grupos parlamentarios que habían solicitado pases al Parlamento para las personas que interrumpieron una de sus sesiones. Durante seis meses Bildu, NaBai y Ezquerra no pudieron invitar a nadie por decisión de PP, PSOE y UPN, mientras que a uno de los integrantes de los bancos del público se le prohibió volver al Parlamento para el resto del mandato.

Listas negras

Listado de alborotadores. La mayoría de los Parlamentos toman buena nota de aquellos invitados que han sido desalojados por interrumpir la sesión. Sin embargo, únicamente la Cámara de Castilla-La Mancha tiene establecido en su reglamento que las personas que hayan sido identificadas por alterar el orden en la Cámara no puedan volver a ella en lo que reste de legislatura. Tras las elecciones autonómicas el contador se pone de nuevo a cero.

Responsabilidad de grupo

Subsidiariedad. Todos los Parlamentos autonómicos reservan para los partidos políticos presentes en sus hemiciclos un cupo de sillas en la tribuna de invitados. La mayoría establece el reparto en función del número de escaños de cada partido, y lo que se está generalizando en casi todas las Cámaras es un reforzamiento de la llamada a la responsabilidad de los grupos, fundamentalmente de la oposición, para que no den entrada en las instituciones a colectivos que puedan alterar su vida diaria. La Asamblea de Madrid lleva un registro de las personas desalojadas de la tribuna del público y se le hace ver a cada partido cuando alguno de sus invitados ya ha sido expulsado para que reconsideren si les dan cobertura de nuevo. «La mayoría de las veces desisten de mantener la invitación, aunque no se prohíbe», recalcan desde los servicios de la Cámara.

Apertura máxima

Murcia, caso contrario. El Parlamento murciano sufrió en 1992 un incendio en medio de una protesta en su exterior por la crisis industrial de Cartagena. La configuración de la Cámara se ha hecho más abierta al público. «No hay obstáculos y apenas separación y eso lleva a los invitados a ser más comedidos, pues están en medio de los diputados», señala el servicio de protocolo del Parlamento, subrayando que nunca se ha producido un desalojo del hemiciclo.

Congreso y Senado

Amplia libertad. La Cámara baja centra parte de sus esfuerzos de control en que los invitados no accedan a la sala con nada en la mano, pero no por temor a lanzamientos, sino a que se caigan desde la grada de público sobre los diputados. Desde 1978 no han cambiado sus normas y el público puede acceder por solicitud individual o invitados por los partidos con representación. Similares normas existen en el Senado, donde además se especifica que no se pueden tomar fotos o vídeos.

Concellos, casi sin límites

Subsidiariedad. Los ayuntamientos de Ferrol, Santiago, Ourense, Pontevedra y Lugo, así como en las diputaciones de Pontevedra, Lugo y Ourense no hay más restricción al público que las que vienen dadas por el aforo del salón donde se celebran las sesiones plenarias. La identificación ante la policía o los servicios de control internos es obligatoria en cambio tanto en el Concello de Narón ?medida extensible a las visitas y gestiones ante cualquier departamento municipal?, como en el Ayuntamiento de A Coruña, la Diputación Provincial y sobre todo en Vigo. El actual alcalde olívico ha instaurado la creación de una lista con los datos de las personas que haya dado orden de desalojar de los plenos, donde no podrán volver a ingresar. En A Coruña, aunque no hay una medida similar, se advierte al público de que podrá llegar a ser denunciado si interrumpe la sesión.

Información elaborada con aportaciones de R. Pita, S. González, C. Elías, G. Lemos, C. Casares, E. Gómez Souto, L. López, M. Ascón, J. Seoane y J. Capeáns.

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