Elegir empresas, una práctica habitual en los concellos

La ley permite a los alcaldes decidir las sociedades a las que «invita», lo que facilita el favoritismo

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La legislación de contratos, recientemente modificada, permite que por ejemplo para obras de menos de 60.000 euros, los concellos puedan evitar sacar los trabajos a concurso y hacerlo de forma más rápida y ágil.

Tres ofertas

Invitación a empresas. Es una fórmula legal muy utilizada en los municipios pequeños para ejecutar obras de poca envergadura e invitar a tres empresas a que formulen propuesta para una determinada obra. Luego se escoge la que ofrece las mejores condiciones y precio. Pero para simplificar más las cosas, los alcaldes suelen llegar a acuerdos con un determinado empresario para que presente su propuesta y haga que lleguen otras dos de empresas de su confianza, pero más caras o con peores condiciones. Así se cumple la condición de que lleguen al ayuntamiento tres propuestas, aunque solo una está llamada a prosperar.

Rotaciones

Acuerdos entre colegas. Los alcaldes saben que si las empresas que optan a las adjudicaciones están de acuerdo en este tipo de reparto, y se hace una rotación para que todas reciban alguna obra de vez en cuando, la fórmula pervivirá en el tiempo. Eso sucede porque quien se lleva esas obras pequeñas suelen ser los empresarios de la zona, que además así no necesitan ajustar los precios en exceso. Los alcaldes, por su parte, están convencidos de que esa práctica les reporta votos.

Las escuchas

De legal a ilegal. Si un juez escucha, como ocurrió en el caso de Castro de Rei, cómo se hace el reparto de las obras entre los empresarios, el proceso legal se convierte entonces en ilegal, porque el juez acaba descubriendo que no siempre se actúa por el bien público, sino por intereses de tipo político, de amistad, o de otros.