Siempre, siempre humanos

Chus Gómez

TOÉN

15 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Las necesidades de las personas con sufrimiento mental grave son distintas según sus circunstancias. No hay respuestas universales, pero sabemos si precisan tratamiento ambulatorio o bien hospitalización. También de modo global la clínica puede dividirse en: partidarios del bios-biológico y del bios-biográfico, ubicaciones con una escucha y posición ética distinta. Apostar por lo biográfico implica aceptar de entrada que el psicótico es un sujeto responsable, que toma decisiones y pilota su locura con mayor o menor acierto. Sostener este presupuesto es defender otra visión de la locura y su resolución, es aceptar que los humanos somos seres del lenguaje, afectados por lo gene-alógico-bio-gráfico y que en esas coordenadas se desenvuelve nuestra vida y la posibilidad de enloquecer. Es necesario un espacio donde la palabra del psicótico sea la protagonista, unirnos con él y con su capacidad reparadora para acercarlo al espacio con los otros, del que está expulsado, a veces de por vida. Ofertar un lugar hospitalario, digno y confortable es lo mínimo éticamente a reclamar y fue lo que hicieron los clínicos de Toén con su denuncia. En España se dio por concluida la reforma psiquiátrica hace 25 años con la consiguiente dignificación de espacios. En Galicia, con gran polémica, se ha retomado ese proceso estancado hace muchos años. No cabe otra opción. Les debemos muchas explicaciones y disculpas a gran parte de nuestros ciudadanos por haberlos mantenido en lugares invisibles. Una reforma es necesaria porque los humanos somos paradójicos, contradictorios, increíbles e imperfectos y esas imperfecciones nos singularizan, pero siempre, siempre humanos.