La carballeira de Parga ensalzó la piedra y el oficio de los canteiros

Más de veinte artesanos de toda Galicia mostraron su maestría con cinceles y «widias» en la feria anual


07/07/2008 02:00 h

La carballeira de Parga, en Guitiriz, volvió ayer a vibrar a golpe de limas, palletes, cinceles, macetas y widias , durante la décimo cuarta Feira da Cantería, Callos e Artesanía, con la que la localidad chairega ensalzó su principal recurso social y económico: la piedra. Desde primera hora de la mañana, más de veinte canteiros llegados de Ourense, O Barco, Pontevedra, O Porriño, Poio, Redondela o Cambados dieron forma al «granito de Parga» -cada concursante recibió un bloque de 20 por 20 centímetros- del concurso oficial.

Centenares de personas admiraron durante la jornada el trabajo de estos artesanos de la piedra, cuya principal salida laboral es hoy por hoy la restauración. «Na construción pouca temos porque construír en pedra desde cero resulta moi caro», explicó un joven canteiro. «Un oficio con tanta tradición en Galicia debería ter moita máis saída e non estar tan mal pago», reivindicó un alumno de la Escola de Canteiros de Poio, José Rocha, mientras labraba «unha parella abrazada». De O Porriño, «a terra dos canteiros», llegó Pedro José Rodríguez, que pulió «unha man agarrada a unha taza con viño, como antigamente».

A las cuatro de la tarde, los concursantes entregaron las piezas que habían realizado. El vencedor del certamen fue el canteiro Marcos Escudero, natural de Mos, que recibió como galardón 900 euros y un trofeo valorado en 1.200. El segundo y el tercer puesto correspondieron, respectivamente, a José Rodríguez -600 euros y trofeo- y Bernardo Cao -400 euros y trofeo-.

Además de la piedra, el público congregado en Parga disfrutó con los talleres -gustó mucho el de manteiga - y las diferentes muestras artesanas. Una de ellas fue la de Carmen López, de Vilalba, que en su taller confecciona trajes regionales, tanto de gala como de faena. «Lévanos para bandas de gaitas, grupos folclóricos, festas coma o San Froilán, ceremonias como bodas e bautizos, e agora empezan a venderse para comunións», explicó la artesana.

Otra fue la de Cecilia Carballo, quien trajo desde Triacastela su telar de «baixo lizo». La madera y la cestería también tuvieron un lugar reservado en la carballeira. «Á xente gústalle ver o traballo que facemos os cesteiros, pero non se compra moito», reivindicó José Torres, artesano aficionado de la parroquia de San Breixo (Guitiriz).

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