El fuego arrasó 500 hectáreas y cercó dos pueblos de Valdeorras

Los vecinos del Vilar de Xeos y Soulecín regresaron ayer a la normalidad


O barco / la voz 15/08/2011 06:00 h

El incendio forestal que comenzó el sábado al mediodía en las proximidades de la residencia de ancianos de Sobradelo, en Carballeda de Valdeorras, y que forzó la evacuación del pueblo de Vilar de Xeos, quedó controlado a media tarde de ayer, domingo. La situación fue crítica, de ahí la necesidad de decretar nivel 1 de alerta en la localidad valdeorresa. Ayer los vecinos ya se mostraban más tranquilos después de haber pasado una noche temiendo que el fuego avanzará rápidamente hacia sus viviendas. «Damos las gracias a todos los profesionales que ayudaron a apagar el fuego y, sobre todo, a los bomberos, que aguantaron todo tipo de comentarios por culpa de nuestro nerviosismo», relata José Antonio, un vecino que habita en el pueblo solo los fines de semana. Pese a que en ningún momento dejaron de dormir en sus hogares, todos los vecinos de Vilar de Xeos salieron de sus viviendas hacia la fuente del pueblo y sacaron las bombonas de butano como medida preventiva.

Los medios que trabajaron en la extinción del fuego, y que dan fe de la dimensión del mismo, fueron un técnico, siete agentes forestales, veintiséis brigadas, nueve motobombas, cinco palas, ocho helicópteros y nueve aviones. También se contó con la colaboración de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias de la base de Marín. Las llamas arrasaron 495 hectáreas, rozando así la posibilidad de convertirse en el primer Gran Incendio Forestal (GIF) de la temporada, que es como Medio Rural identifica los fuegos de más de medio millar de hectáreas.

Por otra parte, también el pueblo de Soulecín, en O Barco de Valdeorras, vivió la noche del sábado intensamente, puesto que las llamas estaban muy próximas a las viviendas, pero particularmente a una. El dueño de la vivienda agradece la rapidez con la que actuaron todos los efectivos que trabajaron en la extinción del fuego, que se extendió de Santigoso hasta la parroquia de Viloira. «Si no llega a ser porque los bomberos hicieron un contrafuego, las copas de los pinos arderían y caerían encima de mi casa» atestigua Víctor Álvarez, dueño de la vivienda. «No correríamos tanto peligro si el dueño de los pinos los cortase en su debido momento», aclara el vecino de la localidad valdeorresa.

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