La Guardia Civil sospechó del esposo la misma noche de la primera agresión a martillazos a su esposa en Verín

La ausencia de incidentes previos y el buen entendimiento, confirmada por sus vecinos, despistó a los investigadores

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Ourense 19/06/2017 13:51 h

La primera inspección ocular en la vivienda de Isabel Fuentes y Aniceto Rodríguez, en Pazos-Verín, después de la denuncia por supuesto robo y agresión a martillazos a la mujer, alertó a la Guardia Civil. El agente que inició los trabajos, contando con un supuesto robo, se percató de aspectos que no encajaban y por ello se varió la línea de investigación. Las buenas relaciones entre la pareja, confirmadas por sus vecinos más próximos y familiares, eran el único elemento que desconcertaba a los investigadores, por lo que, a la hora de concretar informes y conclusiones en el primer atestado, se aludía a la existencia de varias vías de investigación: el robo denunciado, que los guardias no creían, y el homicidio intentado en un episodio de violencia de género. 

De las actuaciones de la Guardia Civil, según declaró el responsable del equipo de policía judicial que las llevaba, estuvo en todo momento informada la jueza que entonces estaba al frente del juzgado de Verin 1. A los pocos días, de hecho, declaró el secreto sumarial, algo inusual si se tratara solo de un robo, como apuntó el sargento que dirigió la investigación.

Que Aniceto Rodríguez mató a su esposa Isabel Fuentes el 8 de mayo del 2015 cuando la mujer se recuperaba en el CHUO de una agresión anterior con un martillo, utilizando un cuchillo de una forma precisa, es algo que por ahora apenas se ha discutido. El acusado, no obstante, se declaró inocente al inicio del juicio de hoy. La declaración fue muy imprecisa, pues el imputado dijo no recordar la mayoría de las cosas que le preguntaban. No me acuerdo, repitio una y otra vez. Aniceto, en esa misma línea, dijo no saber el nombre del preso de Pereiro que desde hace un mes lo acompaña de forma permanente en la cárcel. La defensa del acusado no hizo preguntas.

Con cuatro días por delante para la celebración de la vista, los magistrados se enfrentan al caso con el previo de que los forenses ya dijeron la semana pasada que a Isabel Fuentes la golpearon de forma contundente con un martillo el 1 de abril del 2015 cuando estaba en casa, dormitando con la televisión sobre las nueve de la noche. Convencido de que había acabado con su vida, como mantienen la fiscalía y la familia de la víctima, Aniceto preparó la vivienda para hacer ver que la muerte la había provocado un supuesto ladrón. Se deshizo del martillo, rompió maceteros, tiró cojines y después de varias acciones más tendentes a reforzar la posibilidad del robo frustrado, se lavó las manos y salió a casa de sus vecinos. De ninguno de estos detalles se acuerda ahora, como declaró esta mañana. Ni reconoció la galería de su casa.

Trasladada Isabel al CHUO tras la primera agresión , con lesiones gravísimas y escasas posibilidades de que pudiera recuperar la consciencia y la memoria, como han dicho los forenses, sobrevivió a aquel primer asesinato intentado, como lo califica la fiscalía. Poco más de un mes después, sin embargo, en la madrugada del 8 de mayo, aprovechando que la compañera de habitación dormía, levantó el camisón a Isabel y le asestó dos puñaladas con un cuchillo de cocina que había introducido en el hospital. A pesar de que la Guardia Civil sospechaba que Aniceto podía volver a intentar matar a Isabel, para protegerse ante la posibilidad de que ella recuperara la memoria y lo señalara como autor de la primera agresión, desde el juzgado de Verín no se habían tomado las medidas de protección cuya necesidad demostró la cruda realidad.

La vista oral está previsto que se desarrolle en cuatro días. Aniceto Rodríguez se enfrenta a peticiones de condena de veinticinco años de cárcel por el asesinato consumado y catorce por el intentado. Con 77 años y las secuelas de un ictus, fruto de sus autolesiones a golpe de cuchillo después de haber matado a su esposa, que siga en la cárcel en una probabilidad que excede de los deseos expresados por quienes, cuando desde prisión acudió al juzgado de Verín y se desplazó con la Guardia Civil hasta la vivienda de Pazos, le desearon a voces que se pudriera en prisión. Esta misma mañana, un pariente de la víctima le llamo asesino cuando, dentro del palacio de justicia, la polícia lo trasladaba a la sala de vistas.

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