DIAGONAL

Insumisos


Erre que erre, sin brújula ni metrónomo, los socialistas insisten por acá en demostrar incapacidad para adaptarse a los tiempos. Se pierden en fruslerías, sin ir al fondo. Tan cegados están en sus cuitas que no ven las lecciones que trae el viento, con lo que mal pueden avanzar. Melón, verbigracia. Se rasgan las vestiduras. Por no entenderlo. Cuando la delegada de la Xunta recibe en su despacho oficial a la señora alcaldesa y a su antecesor, asesor y marido, que es un señor inhabilitado por una sentencia firme, no peca de incauta, ni está vacilando a nadie. Solo está tanteando el terreno, explorando el salto a eso que algunos llaman nueva política, que es un concepto que el condenado tampoco llegó a ver en su día. Si, un suponer, se hubiera declarado insumiso judicial cuando vio cerca el banquillo, a estas alturas sería un precursor. Evite el lector, ante la perspectiva de una magra liquidación impositiva, o cabreado porque sabe que fulano se salió de rositas, declararse insumiso fiscal. No cuela. A los socialistas ourensanos les falta cintura: van por el libro y así están. Congelados. Es lo contrario de lo que tan brillantemente acaba de hacer la delegada de la Xunta, quien, con un punto visionario que nada tiene que ver con la inconsciencia, la frivolidad o el servilismo, recibió en el despacho oficial a la feliz pareja. En puridad es un gesto de vanguardia, haya sido decisión propia o no, aunque también se puede ver como un simple globosonda, un a ver qué pasa. Si la parroquia encaja el gesto con naturalidad, va a resultar que el camino a la insumisión está expedito, con un pepé desenfrenado, mientras los otros, más ortodoxos, los ven pasar. O así.

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Xunta de Galicia
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