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Cruz Roja busca hogares dispuestos a acoger bebés y niños pequeños

La entidad tiene ocupados a la mayoría de candidatos disponibles para ese perfil


ourense / la voz

De los cuarenta hogares ourensanos que integran el banco de familias para acogida de menores que gestiona Cruz Roja, 20 están en estos momentos cuidando de alguno de estos niños que tienen que vivir temporalmente separados de sus padres biológicos o que están esperando por una adopción. El porcentaje de familias activas y en espera entra dentro de lo habitual, pero se da la circunstancia de que muchos de los acogidos son niños muy pequeños, incluso bebés, y los candidatos a recibir estos perfiles se han agotado.

«Es habitual que, al igual que nos pasa con los grupos de hermanos, tengamos menos hogares disponibles para los niños muy pequeños y especialmente los bebés de menos de un año«, dice Mónica Devesa. La responsable del programa recuerda que hay distintos tipos de acogimiento y que cada familia define cuál es el que mejor puede asumir por sus circunstancias particulares. «Los bebés requieren de una mayor disponibilidad y no todo el mundo puede tenerla. Y a un niño con cuatro días ni siquiera puedes dejarlo en una guardería por unas horas», explica. De los 31 menores acogidos el pasado año, 17 tenían menos de seis años. Solo en diciembre se iniciaron cinco con ese perfil. «Son coincidencias que se dan. De pronto llegan varios casos de un mismo tipo y nos dejan sin posibilidad de maniobra para dar una respuesta tan rápida como requieren además estos casos», matiza.

«Lo hacemos para que no estén en un centro»

Hace once años que José Luis y Sandra decidieron entrar en este programa de Cruz Roja. Desde entonces nueve menores, la mayoría bebés, han pasado por su hogar. El último lo recibieron el miércoles pasado y aún no ha cumplido sus dos primeras semanas de vida. «Fuimos a una charla sobre este programa que dieron en el colegio de nuestra hija y nos decidimos enseguida. No tardaron mucho en avisarnos para el primero», recuerda José Luis. Sandra explica que justo acababan de deshacerse de los enseres básicos, como cunas o sillas, que habían utilizado con su hija. Por cierto, hoy esa niña es una joven de 17 años que, según apuntan sus padres, «lo ve tan normal que dice que cuando ella sea mayor también acogerá». Narran que optaron por bebés como preferencia de acogimiento porque a Sandra se le dan bien. «Me gustan, pero además no me asusta tener niños tan pequeños, como le puede pasar a otra gente; y afortunadamente tenemos la posibilidad de poder dedicarles tiempo», añade. Cuentan que, aunque siempre fueron conscientes de que estos niños suelen irse con bastante rapidez en adopción, la primera separación fue dura. «Ahora también te da pena, porque al final todos somos egoístas, pero nosotros lo hacemos para que no estén en un centro. Pueden cuidarles bien pero siempre les va a faltar ese cariño, eso que solo puedes tener en un hogar, aunque sea temporal, porque estableces vínculos muy importantes», dice Andrea. Unos vínculos que ahora mantienen a otro nivel. «La mayoría de los papás adoptivos siguen en contacto e incluso nos mandan fotos; y nosotros no pretendemos ser más que lo que somos», comentan.

 

Sirve cualquier tipo de familia, pero los candidatos deben pasar un proceso de valoración

Al margen de la necesidad puntual, en este caso para niños muy pequeños o grupos de hermanos, en el servicio de Familias Acogedoras de Cruz Roja siempre están en proceso de búsqueda. «No hay ningún requisito ni por localidad ni en cuanto al tipo de hogar. Sirven monoparentales, con o sin hijos y de cualquier edad siempre que puedan asumir la responsabilidad y la tarea», señala Mónica Devesa. Recuerda que cuantas más familias haya en el banco más exitosos serán esos acogimientos. «No basta con que el niño se adapte al perfil de edad que encaja con el funcionamiento de ese hogar. Siempre decimos que no buscamos niños para familias, sino al revés, y hay más cosas que tener en cuenta», matiza.

Entre ellas, por ejemplo, los traslados de los menores para las visitas a su familia biológica al punto de mediación estipulado, cuando el caso así lo requiere. Cabe recordar que, salvo los bebés de renuncia y otros menores que pasan a la lista de espera para adopción, muchos de estos niños tienen buena relación con sus padres y volverán con ellos cuando se solvente la situación que provocó su separación y que puede ser desde por un ingreso hospitalario a la falta de recursos para su cuidado, entre otros. La asistente social recuerda que esa es la razón por la que hay distintos tipos de acogida: de fines de semana, durante el curso escolar, permanentes... Para garantizar el éxito los candidatos a acoger pasan un proceso de valoración que incluye a todos los integrantes del núcleo familiar «también a los hijos o a los abuelos si van a vivir con ellos», recuerda.

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