Policía y bibliotecario en Celanova

El Concello recurrió a un agente en segunda actividad para atender el centro de lectura

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Ante las limitaciones impuestas por el Estado para contratar personal, algunas administraciones municipales le echan imaginación o intentar exprimir al máximo los recursos de plantilla con los que cuentan. El Concello de Celanova, que se quedó sin bibliotecaria, ha optado por situar al frente del recinto de lectura a un policía municipal que, por su edad, había solicitado la segunda actividad.

Después de 38 años de servicio en la Policía Local de Celanova, posiblemente José Manuel Bugallo, que desde el pasado martes es el encargado de mantener abierta la biblioteca municipal seis horas por la mañana (de 10.00 a 13.00 y de 16.00 a 19.00 horas) , no contaba con continuar su vida laboral como bibliotecario, pero es la función que le asignó el alcalde José Luis Ferro después de su reincorporación tras 17 meses de baja debido a una lesión de rodilla. Después de recorrer las calles de la villa durante tantos años y afrontar las situaciones típicas -más o menos conflictivas, según el caso- de un policía local, ahora tiene un trabajo del que destaca «la tranquilidad». Un grupo de estudiantes aprovechan la luminosa sala ubicada en el auditorio Ilduara para estudiar en silencio. La biblioteca municipal, no muy amplia en fondos bibliográficos, sí que invita a la lectura y al estudio y es aprovechada por los estudiantes para preparar los exámenes de fin de curso.

Del servicio de préstamo o intercambio con otros centros, el policía-bibliotecario todavía no ha recibido instrucciones. Lleva pocos días y supone que este destino será temporal, hasta que se contrate una persona específica para el puesto. Pero tras volver en segunda actividad, el alcalde le dijo «esto es lo que hay», según explicó el regidor tras una pregunta de la portavoz del PSOE en el último pleno.