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«Mi bisabuelo llegó a la ciudad para las obras del ferrocarril»

Pastor Fábrega evoca una niñez «en la calle porque no pasaban coches»

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Pastor Fábrega Carballo nació ourensano gracias al ferrocarril. De no serlo seguramente hablaría catalán. Su bisabuelo Tomás Fábrega Figueras llegó a Ourense, previo paso por Oviedo, en calidad de maestro de obras para la construcción de la línea del ferrocarril Ourense-Vigo. Lo acompañaba un hermano, que trabajaba como ayudante de obras públicas. El primer Fábrega que llegó a la ciudad desde Cataluña fue alcalde y su hijo, Luis Fábrega Coello, regidor de Ourense y presidente de la Diputación.

En la calle Cardenal Quiroga aún se mantiene en pie la casa que construyó Tomás Fábrega y su bisnieto recuerda el edificio que luce el número 23, Pastor Fábrega vive a escasos metros, como el paraíso de la infancia y de la vida familiar: «Cuando era niño apenas había coches, y estabas todo el día jugando en la calle o haciendo recados: que si ibas a comprar pimentón a la Praza do Ferro o a cualquier otro encargo». Cita, como si fuera la lista de los Reyes Godos, nombres y apellidos que han ido escribiendo la historia de la Ourense en las últimas décadas... «¡eran todos de mi pandilla!».

Jubilado desde hace unos años, Pastor Fábrega se metió a fondo en la investigación de la historia familiar. Historia que en muchos casos lo es de una buena parte de los proyectos e iniciativas desarrolladas en Ourense en el último siglo: desde casas proyectadas por su bisabuelo, primero como maestro de obras y después como constructor, a la fundación de la Caja de Ahorros Provincial de Ourense por su abuelo Luis Fábrega, el diputado más votado por la provincia en 1931. Era del Partido Republicano Radical de Galicia. Años más tarde sufriría en carne propia la represión y marginación de la dictadura.

Pastor Fábrega mantiene viva la tradición familiar y es presidente del colectivo Amigos da República. Reconoce que el escenario político no es el mejor de los posibles «la gente hoy está en la línea de los partidos, porque ahí es donde están las prebendas. Con todo nosotros seguimos apostando por un proyecto colectivo».

Metido de lleno en la genealogía familiar, estudió Paleografía y ha recopilado documentación «de 18 generaciones atrás, hasta el año 1432». Se deshace en elogios hacia el personal de los archivos, recuerda de manera especial la ayuda de Olga Gallego, y maldice la subida de tasas «¡antes eran 8 céntimos por fotocopia y ahora 1 euro. Es un abuso!». Amante de la fotografía, en el negocio familiar vendían material y él ya sabía revelar cuando era un niño de 8 años, también está inmerso en el proyecto del Arquivo Visual Ourensano. Lo vive con pasión y muestra viejas imágenes con las calles del centro de la ciudad sin los edificios históricos que hoy son un referente. Memoria viva del acontecer ourensano, culto y gran conversador, Fábrega atrapa con sus palabras y con su maestría para contar, sea la historia familiar o el análisis de la actualidad política.

Pastor Fábrega ante la casa familiar que construyó su bisabuelo en la calle Cardenal Quiroga. santi m. amil