«Estábamos ansiosos porque se acabará el 2012». Esta frase del presidente de los hosteleros ourensanos, Ovidio Fernández Ojea, resume lo que ha supuesto el año pasado para el sector turístico. A la espera de que se computen los datos del mes de diciembre -las previsiones indican que seguirán una tendencia a la baja-, la ocupación hotelera en la provincia de Ourense ha realizado un viaje al pasado. En concreto, hay que retroceder hasta el año 2004 para encontrar una cifra de viajeros similar a la que se registró en los once primeros meses del 2012. Según los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE), en ese período se alojaron en establecimientos hoteleros ourensanos un total de 263.315 personas, que supusieron un total de 460.000 pernoctaciones.
Esas cifras suponen un claro retroceso con respecto al 2011 -ya había sido delicado para el sector- al quedarse por el camino casi 15.000 viajeros y más de 40.000 pernoctaciones. Esa tendencia negativa en la presencia de visitantes en los hoteles comenzó a ser una realidad precisamente en el 2011 acabando con una dinámica positiva de años. Sin embargo, los datos cerrados a noviembre del 2012 solo sostienen la comparación con el 2004 (266.751 turistas).
A la hora de buscar explicación a un revés tan duro, el presidente de los hosteleros va más allá de la crisis económica como factor único. Apunta, de hecho, a la falta de avances en el desarrollo del termalismo en la ciudad como uno de los motivos principales: «Ourense como capital termal tiene muchas carencias. Hay que avanzar en el campo de la infraestructuras. Necesitamos hoy los recursos turísticos para potenciar el sector y convertirlo en el gran motor de nuestra economía».
Descuentos
A la espera de nuevas infraestructuras y de que escampe la crisis, los hoteles ourensanos luchan en la búsqueda de viajeros con fuertes rebajas en los precios de alojamiento.
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