Un estudio destaca la gestión «referente» de la Casa da Xuventude

Resalta la figura de Benito Losada como impulsor del centro juvenil

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La Casa da Xuventude lleva siendo protagonista en la sociedad ourensana nada menos que cuarenta años. Uno de sus jóvenes, el pedagogo Millán Brea, ha querido presentar en la Facultade de Ciencias da Educación un estudio que, de alguna manera, abrirá las puertas a una mayor investigación, una tesis doctoral, teniendo como centro la historia de la Casa da Xuventude de Ourense. Nada igual se había hecho hasta ahora, para hacer una radiografía de este centro de vitalidad juvenil.

Como dice Brea, la Casa da Xuventude «é unha institución única». En cuatro décadas observa que el modo de llevarla es ejemplar, un referente en gestión pública real. El mérito, sostiene, se encuentra en que durante este tiempo, gracias a Benito Losada, «conseguíronse unha serie de dereitos perante a Administración que, a día de hoxe, aínda se conservan».

Espejo

Observa Millán que los chavales que hoy van a la Casa lo hacen como hace treinta años. Este centro no deja de ser un espejo en el que se refleja una parte de esa sociedad local, la de los jóvenes. Hoy pueden cambiar hasta los modos de relacionarse estos jóvenes, pero Millán asegura que «como haxa unha actividade atractiva, acudirán por interese persoal».

Otro detalle que detecta es la participación. Al menos hasta los años noventa, señala, los jóvenes participaban en grupos y actividades con cierta duración. Ahora, «a sociedade de consumo opta tamén por un lecer de consumo, moi apoiado no aproveitamento dos tempos libres como xeito ou ben de formación ou de salto cara un posible emprego».

Apuesta

Se pregunta Brea si puede favorecer esa baja participación una merma en la apuesta por las casas de juventud. Considera que no se debe comparar la juventud de los setenta, en una sociedad recién salida de una dictadura, con otra que no la llegó a conocer. «O espírito reivindicativo de outrora vén hoxe cuestionado pola falta de iniciativa e de crítica cara os xoves», señala Brea, quien cuestiona por qué no se hace esa crítica a la sociedad que busca, en vez de soluciones a la falta de participación, responsables. Pero las críticas de la sociedad hacia su juventud no son exclusivas de nuestro tiempo. La Casa da Xuventude se gestó sin reglas ni objetivos, con los jóvenes controlados a través de organizaciones de la época como la OGE o la OGEF.

Incremento

La llegada de Benito Losada dio, durante más de treinta años, oportunidades, voces, recursos. Luego vino un tiempo de esplendor, con el crecimiento social ourensano que llevó parejo un incremento de jóvenes en ese centro.

Se fomentó el asociacionismo y se sentaron las bases para unas acciones culturales que hoy perduran y enriquecen la vida de la ciudad. Hoy los jóvenes acuden al ahora llamado Espazo Xove para hacer cursos o talleres y obtener un diploma. Y es una época también de amplias relaciones sociales mediante las nuevas tecnologías.

Las actividades, a veces, son un crisol de culturas. santi m. amil