En el Centro Cultural de la Diputación, sala 0, de valores emergentes, y hasta el próximo día 26, expone acuarela, bajo el título Paisaxes da alma la acuarelista Uxía Veiga (Ourense, 1950, con residencia en Ourense). Uxía es exclusiva y profundamente acuarelista. Y presenta hasta treinta acuarelas, de formato pequeño: de 23,5 por 32 centímetros (menos dos de ellas, más pequeñas). Por cierto que la portada del tríptico de catálogo corresponde a una de las acuarelas expuestas, que reinterpreta con intención de homenaje una obra titulada Mañana de Pascua del pintor alemán Gaspar David Friedrich, ese hito fundamental del desarrollo de la pintura del paisaje del siglo XIX en Europa, que consagró la idea del «paisaje sublime».
Uxía cursó estudios en la Escola de Artes Aplicadas e Oficios Artísticos de la Diputación de Ourense, en la especialidad de pintura (1978-1981); y recibió durante 1989 clases de técnica de acuarela del ?Chileno? (el artista Manuel Araújo). Sus exposiciones individuales -las colectivas se omiten aquí por razón de espacio- fueron acogidas en el Liceo Recreo Ourensán (1985), el Ateneo de Ourense (1988-1989 y 2008-2009), la Sala A Fábrica del Concello de Allariz (2009), la Sala Florencio Álvarez de la Sociedad Artística La Troya del Puente en Ourense (2010) y por último la Sala Portas Ártabras de A Coruña, de la Asociación dos Amigos de los Museos de Galicia (2010). Las dos primeras exposiciones fueron de óleos, la tercera tanto de óleos como de acuarelas y todas las restantes de sólo acuarelas.
Excelentes críticas
Pues bien, Uxía ya había expuesto antes en nuestra ciudad una colección de acuarelas sobre la misma temática concreta en La Troya, exposición antes referida, que contó con excelentes críticas locales. Miguel Ángel González comentó a su propósito: «Con buena técnica, con lo que supone la acuarela de trazos vivos que no admiten arrepentimientos, y con un tamaño pequeño que es búsqueda de intimidad, los paisajes de Uxía no son traducciones fotográficas de la naturaleza, sino envoltorios oportunos para expresar con ellos el caleidoscopio de los escenarios que habitan en el interior de cada uno».
Por su parte, el crítico de arte ourensano Xavier Limia de Gardón comentó así aquella muestra: «Ela debuxa os sentimentos dende a paisaxe co pincel sobre o pequeno papel. Mollao nas cores e xurde esa paisaxe íntima das terras imaxinadas, cabe da auga, no solpor. Superando as súas limitacións visuais a acuarelista transita dende un preciosismo puntillista ata un concepto de mancha novo na súa traxectoria, que transmite lentitude. Paisaxe tan só o de Uxía Veiga, sen rastro humano de xente ou casas, abstracto mundo baleiro que contempla para nós». Yo añadiría a esas opiniones que las acuarelas de Uxía son -antes que nada- muy clásicas, paisajísticas, naturalistas y suavemente orientalistas.
Ejecutoria de la acuarela
Su técnica, conocida ya cara el futuro arte occidental desde el antiguo Egipto, se ha difundido entre artistas de todas la épocas, aunque su mayor fulgor corresponda a los siglos XVIII y XIX. Por otra parte, China, Corea y Japón la han tenido como medio pictórico dominante desde que la primera inventó el papel. Y, además, los frescos italianos del Renacimiento fueron su glorioso precedente. Finalmente, el gran artista Alberto Durero creó grandes acuarelas entre 1489 y 1525; por ejemplo, la de su Liebre de 1502 de la Galería Albertina de Viena que reproduce y comenta La Historia del Arte de E. H. Gombrich.
Y el mejor paisajista de la historia del arte, Turner, aplicó la acuarela al paisaje y usó por otra parte las técnicas de la acuarela en sus óleos. Asimismo, completaron con acuarela sus óleos pintores de la talla de Van Dyck, Gainsborough y Constable. En fin, el impresionismo fue influido tanto por los grabados de las estampas japonesas como por las acuarelas de J. B. Jongkind.