El nuevo obispo llega con acentos de nueva evangelización. Tres son los objetivos pastorales prioritarios: las familias cristianas, las vocaciones de especial consagración y la iniciación cristiana junto con la juventud. Hay algo que tienen claro los agentes de pastoral en la Iglesia: sin una familia cristiana que apoye, fomente y acompañe la iniciación en la fe y el desarrollo y la madurez de la vida cristiana, poco o casi nada se puede conseguir en la tarea pastoral. Los sacerdotes y los religiosos son imprescindibles en la Iglesia diocesana. Pero las vocaciones se fomentan y crecen en un ambiente familiar propicio, donde la Palabra de Dios esté presente y la vida sacramental sea practica habitual y donde la generosidad a favor de los más desposeídos sea ejercida y testimoniada. Nos preocupa la recepción de los sacramentos de la iniciación cristiana; particularmente los niños y jóvenes que no tuvieron acceso a ellos, porque sus familiares así lo han querido o porque ellos mismos ahora no quieren recibirlos. La Iglesia apostó fuerte por la iniciación cristiana. ¡Ojalá acierte en su compromiso! El electo obispo afrontará con ánimo e ilusión esta tarea irrenunciable.