Desviar el dinero público, aunque sea en pequeñas cantidades, puede tener graves consecuencias. Prueba de ello es la condena a la que se enfrenta un agente de la Guardia Civil, que podría ser apartado de su trabajo durante varios meses por haber pagado con dinero que no era suyo gasolina para su turismo particular.
Los hechos, que serán juzgado la próxima semana en la Audiencia provincial de Ourense, ocurrieron en agosto del 2009. De acuerdo con el relato de los hechos realizado por el ministerio fiscal el acusado, Alejandro A. L., de 23 años, estaba destinado en el puesto de A Rúa de Valdeorras y tenía autorización para utilizar una tarjeta de crédito de la Guardia Civil al objeto de pagar con ella el combustible para los coches oficiales que utilizara durante los servicios que le fueran encomendados.
Sin embargo, el acusado se encontraba fuera de servicio y utilizando su propio automóvil cuando, el día 26, acudió a una estación de servicio de A Rúa para repostar. Pidió que le echasen 20 euros en el depósito pero en lugar de pagar con su propio dinero, le entregó al empleado de la gasolinera la tarjeta de la Guardia Civil.
Lo descubrieron
Apenas unos días después la infracción fue descubierta por sus superiores y el agente reconoció entonces los hechos cuando fue interrogado. Incluso llegó a devolver el dinero del que se apropió indebidamente. Ahora el fiscal califica lo ocurrido como un delito de malversación de caudales públicos y reclama para el imputado una condena de cuatro meses de multa, con una cuota diaria de cuatro euros. Además, reclama la acusación pública que el agente sea suspendido para ejercer empleo público, lo que le supondría la inhabilitación, durante cinco meses.