El colegio Guillerme Brown dedicó su «Expociencia» al cambio climático


Los centros escolares ourensanos continúan con el desarrollo de los proyectos del programa Voz Natura. Entre ellos, los doscientos dieciséis alumnos del colegio Guillerme Brown, que ayer celebraron su Expociencia.

A la cita no faltaron autoridades relacionadas con el mundo de la enseñanza, como el delegado de Educación en Ourense, Gonzalo Iglesias Sueiro, o la concejala de Educación, Ana Garrido. Ellos, junto al subdelegado del Gobierno en Ourense, Camilo Ocampo, fueron los encargados de inaugurar una jornada en la que los protagonistas fueron los niños y sus experimentos y propuestas.

El eje central de Expociencia fue el cambio climático, tema en el que el centro basa su participación en Voz Natura.

No faltaron demostraciones del efecto invernadero, estudios sobre hábitos de consumo energético o propuestas sobre medidas que pueden ayudar a contribuir al desarrollo sostenible en el ámbito doméstico y modelos de ciudad en el que industria, transportes y zonas verdes conviven en armonía.

En Expociencia participaron alumnos de todos los cursos. Alguno de los experimentos es posible que además participen en otras citas escolares de carácter científico y de ámbito estatal, pero, por lo pronto, la cifra sirvió para visibilizar el trabajo de meses y para concienciar a alumnos, profesores y visitantes.

Cuidadores del planeta

El pabellón del colegio Guillerme Brown sirvió de escaparate a muchas iniciativas, alguna de ellas especialmente llamativa.

Un grupo de alumnos planteó un sistema para recuperar el agua fría que dejamos correr en la ducha mientras no sale caliente, para reintegrarla a la caldera y no desperdiciarla.

Otras alumnas hicieron un estudio sobre el consumo de electricidad provocado en cada casa por las luces del árbol de Navidad y propusieron sistemas alternativos, mientras que otros decidieron potenciar el papel usado como abono para ciertos cultivos, analizando previamente la toxicidad de la tinta o la acidez del suelo.

Las propuestas de los más pequeños del centro no tuvieron cariz científico, pero sí divulgativo y reivindicativo. En un mostrador ejemplificaron a base de juguetes y carteles explicativos en inglés qué hacer, y qué no hacer, para contrubuir al ahorro energético de cada casa.

Tras ellos, en un cartel de colores, y entre numerosas explicaciones, podía leerse su identificación: «Club de los niños cuidadores del Planeta Tierra».

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