Imagen:Suárez Canal, con el director del CIS-Madeira, Francisco Pedras, en el Parque Tecnolóxico

Las jornadas sobre el castaño constatan las carencias en la calidad de la madera


La exigencia de una mejora de la calidad de la madera de castaño, la búsqueda de salidas en la industria con la investigación de propuestas que permitan el uso de esta materia prima en laminados y la redacción de una norma de clasificación estructural de esta madera son aspectos que ayer se pusieron de relieve en las xornadas internacionais sobre o castiñeiro, que se celebran en el Parque Tecnolóxico.

Las ponencias se doblaron ayer en el análisis de cuestiones relacionadas con la tecnología de la madera y los planes para mejorar la producción de castañas. Las sesiones se reparten entre las dependencias del CIS Madeira y el Centro da Carne e da Calidade Alimentaria.

En las sesiones se puso de relieve que, a pesar de la fama y reconocimiento que tiene la madera de castaño, la realidad es que un alto porcentaje de la que se corta se pierde en usos secundarios, como simple leña. De los 160.000 metros cúbicos que se cortan en un año, solo 60.000 metros cúbicos se someten a una primera transformación y apenas 50.000 metros cúbicos llegan a la segunda.

La realidad de Galicia en este ámbito, según indica el director del CIS-Madeira, Francisco Pedras, no es precisamente la mejor, en la medida en que solo siete aserraderos se dedican en exclusiva a esta madera dentro de la comunidad gallega. Sobre un total de ochocientas empresas, únicamente veinticinco mueven más de 1.000 metros cúbicos de madera de castaño al año.

El diagnóstico de Francisco Pedras sobre la madera del castaño detecta carencias. En su opinión, compartida por técnicos y especialistas, es preciso mejorar de la calidad para poder alcanzar a países como Francia, donde el millón de hectáreas dedicadas a castaño conducen a la producción de madera de calidad.

La apertura de líneas de investigación que permitan el mejor aprovechamiento de la madera de inferior calidad, la que no alcanza el tamaño y volumen deseable para la segunda transformación, es uno de los aspectos que también se considera necesario. La fabricación de laminados es una de las opciones que los técnicos consideran viable.

La jornada de trabajo de ayer ha permitido, por otra parte, reavivar la demanda de que la madera de castaño cuente con una norma específica de clasificación estructural, con el fin de que pueda ser utilizada en la construcción. La redacción de esta norma, que permita concretar los elementos básicos que definen la calidad y la resistencia de la madera, abrirá nuevas posibilidades, al ajustarse a las exigencias del Código Técnico de Edificación. Que las menos nobles maderas de eucalipto y pino cuenten con esta norma es algo que se puso de relieve.

El conselleiro de Medio Rural, por su parte, explicó ayer que la Xunta lleva esperando desde mayo del 2007 una solución de la UE a la propuesta de Indicación Geográfica Protegida para la castaña de Galicia. Aunque dejó claro Suárez Canal que los tiempos no dependen de la administración gallego, espera que en este mismo año pueda llegar la respuesta europeo, que posibilitará la tramitación administrativa necesaria para aprobar provisionalmente la norma de protección para las castañas, vinculando un producto de calidad con el territorio gallego.

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