No lo veo, señor Sánchez


19/06/2017 05:00 h

Los sabios se recuperan pronto de un fracaso. Los que no son sabios, rara vez se recuperan de un éxito. Y eso creo que es lo que le sucederá a Pedro Sánchez. Lo veo tan lleno de sí mismo que se precisaría un Deus ex machina para resolver el declive sin par del socialismo. Yo no lo veo. Es probable que esté equivocado, pero no lo veo. Este fin de semana pasado nos enteramos de que somos una nación de naciones y el día menos pensado, cuando Sánchez disponga, el vicepresidente del Gobierno será el emérito Pablo Iglesias y la ministra de Cultura, la señora Montero.

 Del otro lado, le están poniendo fáciles las cosas. El barco del PP madrileño hace agua, y aún así gobiernan con jactancia. Se colige, pues, que nunca en la historia de la política española ha existido una oposición más exánime. Hasta hacen popular a Rafael Hernando, que no deja de ser un gárrulo decidor de simplezas.

Qué clase política tenemos en Madrid. Y ahora peor. Porque a Sánchez se le ha subido el carbonato de la fama a su intelecto, no demasiado leído ciertamente, y se ha puesto manos a la obra dibujando un PSOE a su imagen y semejanza. Yo le auguro un camino irrevocable hacia el despeñadero. Ha perdido una, dos, llegará la tercera vez. Sus aliados no están en la ejecutiva, y tampoco del otro lado (donde los cuchillos andaluces se afilan en baronías veteranas), sus socios están en el PP madrileño: que es quien alimenta a los Sánchez e Iglesias.

Y pese a ello, yo no lo veo. España no puede estar condenada a usted.

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