Pedro II y la falsa costurera


19/06/2017 08:00 h

El PSOE que sale de su congreso no es un partido unido, sino de vencedores y vencidos, es el de Pedro Sánchez. ¿Era posible integrar a quienes le mataron políticamente y creían que de forma definitiva? Ni él quiso ni Susana Díaz quería. Cada uno por su lado. Las primarias fueron una guerra fratricida en la que solo podía quedar uno. El congreso ha supuesto la entronización del ganador ante una Díaz pasota, rendida y ninguneada, que ni siquiera ha dado la batalla en un tema como la plurinacionalidad. Pero que sí quiso dejar claro con gestos y desplantes que la costurera no está por la labor de coser y que este PSOE no es el suyo. Sánchez ha pasado factura a quienes se lo quisieron quitar de encima y ha acaparado todo el poder orgánico en el PSOE. Tiene las manos libres gracias a la legitimidad que le han dado los militantes. Pero es consciente de que los que han quedado fuera de juego están esperando a que se estrelle en las próximas elecciones para volver a la carga. La oposición interna sigue ahí, agazapada, como muestra el 30 % de castigo a su ejecutiva. Pero ahora Sánchez se la juega con sus fieles, sin temor a que le traicionen, libre de tutelas. No podrá culpar a nadie si fracasa. Ha impuesto a su equipo, sin piedad con los derrotados, y ha dado un vuelco al partido, que gira a la izquierda con un papel protagónico de las bases, una vez laminados los barones. Su reto es pescar en el caladero de Podemos sin perder su anclaje en el centroizquierda, algo que se antoja muy complicado. Pero quienes creen que irá por la senda del radicalismo se pueden equivocar de plano. Mi apuesta es que Pedro II será más pragmático que Pedro I. Está por ver.

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