LÍNEA ABIERTA

La situación actual y la moción de censura


Los últimos datos de la intención de voto en elecciones generales refuerzan de tal forma las tendencias observadas en el barómetro de abril del CIS, que el escenario actual es otro. El PP (27,0 %), ha retrocedido 1,6 millones de votos desde el 26J. sus electores se muestran ahora indecisos, desmovilizados o de regreso a Ciudadanos, que recupera a sus votantes transferidos y otros que finalmente no acudieron a las urnas el 26J, para alcanzar el 17,1 % de los votos válidos. Por el contrario, el electorado del PSOE (22,7 %), se muestra plenamente movilizado en torno a Susana Díaz o a Pedro Sánchez, mientras que Unidos Podemos y las confluencias (21,8 %), defienden sin dificultades los 5 millones de votos que consiguieron el 26J, aunque ahora hay más participación y retroceden algo en términos relativos.

 

Lo del electorado del PSOE está bastante claro. Como en Francia, el futuro de los socialistas está escrito y no es cuestión de liderazgos, porque se trata de quiebra de la confianza ciudadana en los partidos políticos tradicionales. En cualquier caso, cinco de cada diez de los votantes del PSOE prefieren a Pedro Sánchez, por tres de cada diez a Susana Díaz y los otros dos a quien haga falta. Lo que se traduce en una mejor oferta electoral del PSOE con Pedro Sánchez que con Susana Díaz. Aunque para qué, porque ninguno logrará alcanzar los 5,4 millones de votos que consiguió su partido el 26J y esto nos explica que la presidenta andaluza está mal asesorada.

Cuando gane uno, el otro perderá y pasará lo mismo con los votantes de este partido, luego el PSOE ya ha perdido la posición electoral. Una parte muy menor de estos votantes socialistas aterrizarán en Unidos Podemos o en las confluencias; menor, porque los electorados del 26J están muy aquilatados. Además de estos, una parte de los votantes socialistas más mayores del candidato perdedor se desmovilizarán, mientras que otra parte significativa de los más jóvenes elegirán a otros partidos para castigar.

Está sucediendo así, luego las incógnitas sobre el electorado del PSOE son dos. La primera es cuántos de sus votantes se desmovilizarán, y la segunda, qué otro partido conseguirá más de estos socialistas huérfanos. Y es una pinza, porque Ciudadanos quedará posicionado si gana Pedro Sánchez, aunque mejor aún Unidos Podemos y las confluencias si la ganadora es Susana Díaz. El resultado es que el PSOE caerá al umbral del 15 % de los votos válidos, que es transitar por detrás de Ciudadanos. Como no hay elecciones, les da lo mismo, pero el barómetro de julio del CIS se las promete épico.

Los números de la moción de censura planteada por Unidos Podemos al presidente Rajoy también están muy claros. Cuatro de cada diez de los que votan están de acuerdo con la reprobación del presidente del Gobierno y eso es mucho más de lo que representa un partido político. Lo sucedido en Francia remite a un umbral ético que imponen las sociedades del siglo XXI en el primer mundo que no alcanzan los viejos partidos como el PSOE y el PP.

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