Si actúas como la derecha, te hundes


20/03/2017 08:09 h

Desde hace más de un decenio, la socialdemocracia europea se desploma. El hundimiento se aceleró con la crisis y continúa. En Grecia primero y ahora en Holanda, los partidos que decidieron colaborar con gobiernos conservadores han quedado reducidos a cenizas, la temida pasokización. En Francia, los socialistas están en caída libre como consecuencia del desencanto con Hollande, que ha pasado de ser la gran esperanza de la izquierda a un fiasco total por asumir políticas neoliberales. El SPD alemán puede ser la excepción, ya que, tras gobernar en gran coalición con Merkel, está al alza. Para resurgir, ha tenido que girar a la izquierda y cambiar de líder, que ahora es Martin Schultz. En España el declive del PSOE comenzó con los recortes de Zapatero en el 2010, obedeciendo el ultimátum de Bruselas. Lo pagó en las urnas Rubalcaba y con Sánchez se ahondó el declive. La abstención para dejar gobernar a Rajoy se refleja, por ahora, en un descenso en las encuestas. La lección es clara: muchos electores europeos que votaban a los socialdemócratas no les perdonan que lleven a cabo, avalen o consientan políticas propias de la derecha. La consecuencia es la subida imparable del populismo. Pero el problema de la socialdemocracia es profundo: ¿tiene recetas alternativas en una UE que marca límites muy estrictos de actuación a los gobiernos? Como dijo Norberto Bobbio, lo que diferencia fundamentalmente a derecha e izquierda es su posición respecto a la igualdad. ¿Ofrecen los socialdemócratas algo sustancialmente diferente al centro-derecha para combatir la creciente desigualdad, una política redistributiva que estreche la brecha, un proyecto económico y social con su propio sello? En la respuesta está la clave.

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