Ana Pontón y la estrella de Rosalía

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

29 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Alguna vez la política, tan amarga en estos tiempos de figurillas, ofrece a los que la escribimos un sereno y grave gozo. Sírvame el título de las meditaciones paisajísticas del maestro Otero Pedrayo como exacta descripción de mi estado y sirva la digresión para recomendar, vehementemente, el libro que inventó Galaxia: seis ensayos publicados entre 1922 y 1965 que son purísima literatura. Sereno y grave gozo, digo: porque ayer se produjo una de esas escasas alegrías que la política ofrece. Más metida ahora en el teatro de las vanidades de sus pactos y sus actrices, actores, cámaras y acción. Allá ellos. El PSOE, con su Besteiro imputado y su Andalucía bandolera; Ciudadanos y su Rivera, que nos quiere quitar el AVE; Podemos, sálvame; y el PP, que vive sin vivir en él, cual santa Teresa, que fue de Ávila y no de Segovia (Pedro Goméz de la Serna y Villacieros).

Galicia está de enhorabuena. El BNG renovó su dirección y puso al frente a la diputada Ana Pontón. No pudieron elegir mejor. Han escogido a una mujer diligente, amable, preparada sobradamente y que ha demostrado lealtad a la única bandera que sostiene: Galicia. En eso no habrá debate alguno, dijo estos días Ana Pontón. El resto, será debatible. Quiere decir que frente a la frivolidad de la Marea, o sea, los Pármenos y Sempronios de Iglesias Turrión en Galicia -que han engañado a sus votantes- está el BNG, que nunca ha engañado a nadie. Son como son y piensan como piensan. Uno puede estar de acuerdo o no, pero a usted le costará encontrar a un militante que diga esto y haga lo contrario, porque no les sale de dentro, sin más.

Pontón, decía. Que fue y es portavoz en el Parlamento de Galicia y que apuntaba sus cosas con presteza: atenta y sin alborotar, como hacía Yolanda Díaz, que gritaba hasta estallar las copas del bar del Hórreo a la hora del vermú. Ana Pontón, toda luz. Sin negras sombras, que este país ya está harto. O sea, que ya no aguantamos más. Y que merecemos una clase política que a los gallegos no nos rebaje. Bastante tenemos con mirar lo estirados que andan Sánchez y Rivera, que son como Ortega y Gasset: dos nombres y un destino. Sánchez y Rivera que piensan que en Galicia aún no se ha inventado la rueda (¿Conocen la elocuencia del único diputado gallego de Ciudadanos? Pues eso).

Galicia precisa al BNG. Para amarse y erigirse y enorgullecerse. Para saber que hay hombres y mujeres que, equivocados o no, van con su credo a todas partes, como hicieron durante veinte años en Madrid. Que disponen sus traviesas, bloque a bloque, para levantar este país tantas veces cerrado por derribo. Han sido los primeros en muchas cosas. Ahora lo son en poner a una mujer al frente de su frente: con una estrella. Como la de Rosalía.