¿Pactos o patosos?


30/12/2015 05:00 h

Llevado de las prisas y de la buena fe, visualicé a Pedro Sánchez camino de la Moncloa. Pero en una semana ya ha pasado de todo. No me di cuenta de que estamos en España. Y esta es nuestra primera experiencia como italianos. Ya no sé si se habla de pactos o de patosos. La edad llevaba a un cambio generacional, que también se votó en las urnas, y a que Sánchez contase con el apoyo de Podemos y la abstención de Rivera. Pero, entre los muchos espantos que estamos descubriendo estos días, ya sabemos que Iglesias de buen rollito nada, solo busca desgastar a su enemigo natural, el PSOE. Y que Rivera, de bisagra de centro, nada. Es de derechas. Ese pacto de izquierdas entre Sánchez e Iglesias, con Rivera de consentidor neutral, no es posible, porque, sobre todo Iglesias, buen lector de Juego de tronos, busca que el 20D sea una primera vuelta y así enfilar una segunda vuelta con mucho más que ganar. Deja que tu enemigo se asfixie antes de rematarle. Y, entonces, ¿qué tenemos? Tenemos a Rajoy, que es como un gallego revestido de gallego, que, inmune hasta a los ataques de Aznar, dejará que corra el tiempo para intentar gobernar en minoría. Para él ya es su segunda legislatura y le da igual que dure más o menos. Hay presupuestos por un año, y como son los del partido en el Gobierno, incluso Rajoy los puede prorrogar otro año. Y así, como le llama Rajoy, el lío quedaría resuelto, por el sistema que siempre aplica él: no resolverlo. Pero me temo que su plan de inacción no le servirá. El PSOE no se va a abstener (suicidar) nunca, por mucho que lo sueñe Felipe González. Nos queda mucho para ser Alemania. Y está claro que, de momento, lo de ser italianos lo llevamos mal. Nadie piensa en el país. Todos piensan en sus partidos. ¿Interés general? Ja, ja. Interés particular.

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