corazonadas

Dos fotos inmensas


No sé cuál de los dos imágenes pellizca más el corazón. Las vi casi seguidas. Las (ad)miré casi como una secuencia. Una es muy fácil de encontrar. La tienen en ese océano de Internet. Y la dio La Voz de Galicia en papel y en la web. Es la foto mítica del banco de Loiba. Ojalá todos los bancos fuesen como este y no como los otros bancos. Este sí que no es un banco malo. Solo puede ser un banco bueno. Y está sobre los acantilados de Loiba en Ortegal. La imagen la hizo Dani Caxete y es imbatible. Sacada a las tres y pico de la madrugada del agosto pasado, se ve a una persona sentada en el banco que mira hacia un cielo condecorado con esas medallas que son las estrellas. La foto transmite una comunión absoluta con la naturaleza. Un silencio que pesa toneladas de maravillas. Digo que es imbatible y que solo compite con ella la otra foto que vi a continuación. Es la foto de un abuelo que recibe el abrazo inocente, entusiasta, perfecto de su nieta pequeña. La nieta apretuja a un abuelo que se agacha para recibir el cariño. Esa ambulancia de mimo (mimo, mimo, mimo) que son los niños. Compite con la del banco de Loiba en que esa escena de cariño es también una comunión con la naturaleza. Una lección de la naturaleza. Le damos demasiado la espalda a la naturaleza. Y estamos aquí por ella. Esa imagen no está en Internet. Pero todos ustedes la habrán visto. Todos los que tengan cerca un abuelo y un nieto la tienen en su móvil entre las favoritas. Menos mal que, a veces, aparecen fotos que te reconquistan, que te reconcilian con la vida.

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La Voz de Galicia Fotografía Banco malo