Al día

Consejos de Año Nuevo


El PP debe anticipar las elecciones generales para hacerlas coincidir con la fecha de su hecatombe territorial, que es el mes de mayo del 2015. La alternativa consiste en atemorizar a las personas hasta el mes de noviembre, porque dejarse arrollar por los pactos de todos contra el PP, como preámbulo de unas elecciones generales, solo se explica para argumentar que se han formado frentes populares para arrebatarles el poder legítimamente conquistado en las urnas. A ellos, los artífices de la recuperación de la economía, el ejemplo de Europa, el orden, el Gobierno. Eso es reconcentrarse en su esencia y fracasar en mayo y en noviembre, porque la contienda no es otra que la conquista de la identidad española del siglo XXI, que es distinta de la histórica y finalmente convergente.

Desde la irrupción de Podemos, el PSOE vuelve a tener posibilidades. Si mejoran 6 puntos de votos válidos sobre su posición actual, conquistan 30 escaños más y empatan con el PP. El PSOE progresa si Pedro Sánchez declara que Griñán y Chaves carecen de prestigio social, luego deben abandonar la política, con independencia de otras consideraciones; permanecer sin prestigio no es convergente, y Susana Díaz, que se oriente. Gana uniendo PP y posfranquismo, una cultura política anterior, que interpreta el mandato popular como la licencia para el caudillaje. Y gana desenmascarando a Podemos, explicando que esos electores no se han juntado para pactar nada con él, porque no son socialdemócratas ni reformistas.

Podemos no debería pactar con aquellos que presentaron como la casta. Sin embargo, se entenderán con el PSOE de Ximo Puig y con Compromís, coalición de cuotas, para gobernar en la Comunidad Valenciana, por poner un ejemplo. Y esto es una estafa para esos electores, porque la ruptura no consiste en echar al PP, sino a todos, además de incoherente con el discurso de las castas y el proceso constituyente. Tendrán grandes resultados en mayo, pero la ruptura es lo contrario de la reforma y esto no es una conjetura ni es eludible.

A IU le aconsejamos que sea más IU que nunca. Si se desorganiza en procesos convergentes, su resultado electoral desaparecerá. Su única certidumbre es que reúnen un millón de electores siendo como son y a pesar de Podemos. El joven Garzón no debe despistarse, porque es el responsable de unos resultados municipales que serán regresivos, no tiene discurso ni genera empatía suficiente para competir contra Pablo Iglesias, pero sí una organización que es capaz de ocupar el espacio que abandonan los posibilistas.

A los dirigentes de UPyD, que sus electores quieren un acuerdo con los de Albert Rivera. Ciudadanos tiene Cataluña y un líder de reemplazo, que es de lo que carecen los magenta, que tienen Madrid. Por resumirlo, lo difícil es ocupar espacio en Cataluña, y sin esto no hay proyecto de reemplazo del PP. Para competir en España sirve UPyD, aunque quizá es mejor construir ex novo con un referente de impacto en Madrid; y este, el consejo para Ciudadanos.

Jaime Miquel es analista electoral.

Votación
36 votos
Etiquetas
Elecciones generales IU PP PSOE UPyD Albert Rivera José Antonio Griñán Pablo Iglesias Susana Díaz Podemos Pedro Sánchez