Ocurrencias sobre el calendario electoral


El más fijo de los datos es que habrá elecciones municipales y autonómicas en el mes de mayo y elecciones generales en algún momento del año, lo que a su vez produce la más fija de las incertidumbres, aunque Rajoy crea haber zanjado el tema. Si se anticipan, será para cubrir los comicios de mayo, porque Podemos ya ha dicho que pactará contra el PP con su declaración socialdemócrata, lo que significa que los de Rajoy ya han perdido varias comunidades autónomas, como son los casos de la valenciana o la madrileña con sus respectivas capitales. ¿Es razonable suponer que el PP formalice su hecatombe territorial como preámbulo de las elecciones generales? En absoluto, es un disparate en términos de mercado y es por esto que no damos crédito a las palabras del presidente. ¿Habría resuelto el problema su intento de fijar alcaldes con el 40 % de los votos válidos? Tampoco, porque el PP está muy lejos de ese porcentaje en toda España.

Rajoy se ha equivocado anunciando que piensa repetir, porque ya nos ha dicho cómo será su campaña y es demasiado pronto. El argumento de los populares, que es indestructible, aunque de eficacia conocida y limitada, es que España ha superado la crisis bajo su mandato, lo que se traduce en que Rajoy tiene la confianza de la Unión Europea y cualquier otra opción sería una aventura. Esto convence a unos y a otros no, y estas cifras están consolidadas desde el año 2013, con independencia de los indicadores de la economía o de lo que diga un presidente que es desaprobado por 8 de cada 10 de todos, es decir, por las masas. Luego otro dato fijo es que el PP no tiene capacidad para reunir a más de 7,3 millones de personas en las urnas, de las que la mitad ya han cumplido los 65 años de edad, aunque se pueden quedar por debajo de los siete millones si Pedro Sánchez, que no el PSOE, decide que su contienda es la central y la libra con éxito.

Respecto a la ruptura ciudadana con el orden de 1978 y la cultura política posfranquista de las últimas décadas, ahora mismo está huérfana. Este electorado se ha reunido en torno a conceptos tales como: os vamos a derrotar en las urnas y os vamos a poner delante de los tribunales, a todos sin distinción, o la deuda no se paga en tanto no esté auditada porque contiene mucha estafa. Sin embargo, la dirección de Podemos se orienta hacia el reparto del poder en los territorios, previo acoso al PSOE, para luego pactar contra el PP allí donde haga falta. Por lo tanto, se puede avanzar que la presidenta de la Comunidad Valenciana será la candidata de Compromís, Mónica Oltra, como solución consensuada entre el PSOE, que en teoría es casta, y la dirección de Podemos, que entonces también lo es. Los posibilistas traducen la ruptura en reforma y reemplazo, porque se concreta en quitar a los de Esperanza Aguirre para dar entrada a los de Tomás Gómez en Madrid o los de Ximo Puig en la Comunidad Valenciana, y para ese viaje no hacían falta alforjas. En cualquier caso, no debemos prestar mucha atención a las ocurrencias de Rajoy sobre el calendario electoral.

Jaime Miquel es Analista electoral.

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