Cuando este columnista era un crío, el sentido del humor era ciertamente distinto al de hoy en día. Un chiste muy socorrido era preguntar acerca de cuál era el colmo de los colmos. La respuesta: el colmillo. Pero los años han transcurrido y el humor ha evolucionado con los tiempos. En la actualidad lo del colmillo resulta una chorrada obsoleta, ya que el colmo de los colmos ha pasado a ser el hecho de que sesenta y tres diputados que han sido elegidos en una circunscripción distinta a Madrid cobren cada mes 1.832 euros libres de impuestos en concepto de dietas de alojamiento a pesar de tener vivienda propia en la capital de España. Esas mismas señorías, algunos de ellos ministros y exministros, son los mismos que piden austeridad al pueblo, y se quedan tan anchos tras subir el IVA y anunciar la retirada de la paga de Navidad a los funcionarios, por tan solo citar dos ejemplos de las que nos están haciendo pasar. ¿Han visto ustedes desfachatez mayor? No ha sido uno ni dos, sino el 20 % de los diputados del Congreso. Aunque no sé el porqué de mi extrañeza. Nuestro país es la cuna del chorizo ibérico, por lo que es normal que afloren como setas. El lazarillo de Tormes, pícaro por excelencia, era un pardillo al lado de nuestros representantes.