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NCG, un paso más en el tortuoso camino de los agoreros

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L a copa se puede ver medio llena o medio vacía, pero en el caso de NCG Banco el optimismo se exige como contrapunto a todos los que han intentado hacer fracasar su proyecto una y otra vez. Acaba de conocerse que el Banco de España ha aprobado el plan de recapitalización de la entidad financiera, en el que presenta cuatro alternativas. Y dos, las que permiten seguir en solitario, están supeditadas a la idoneidad de los inversores privados y a que sean las instituciones internacionales las que acepten la propuesta.

Lógico. Claro que a los agoreros habrá que reconocerles que el objetivo todavía no se ha alcanzado: lograr una entidad que sitúe a Galicia en el mapa financiero nacional, y se evite así que el territorio de la esquina del mundo se convierta en tierra estéril.

Con la decisión del Banco de España queda descartada totalmente la liquidación y, con práctica seguridad, las subasta por un euro. Parece que en el Gobierno se ha impuesto el sentido común y ya se han dado cuenta de que las subastas por un euro solo consumen recursos públicos, sin dar ningún tipo de beneficio. Algunas cajas de ahorros vendidas se han convertido en una ruina para el país, por el mal uso del dinero de los españoles.

La operativa empleada por los Gobiernos de corte anglosajón con empresas emblemáticas que entraron en quiebra ha sido la elegida por el actual ministro de Economía, Luis de Guindos, que ha sido respaldado por el presidente Mariano Rajoy. La hoja de ruta se resume en los siguientes puntos: entra dinero público, se cambian los gestores, se sanea la entidad, se convierte en rentable y posteriormente se da entrada a capital privado a través de una venta ordenada que aporte beneficios a las arcas públicas.

Algunos de estos pasos ya se han dado en NCG (se cambió a los gestores y entró el dinero público), pero quedan otros por dar: su privatización. Es, posiblemente, el definitivo. El más complicado y del que menos se conoce.

El plan que ha trazado José María Castellano pasa por la entrada de inversores privados de manera inmediata. A ellos y al Gobierno se les ha presentado un plan de negocio que pasa por alcanzar la rentabilidad desde el próximo año. Posteriormente, en un período de tres a cuatro años, una vez que la coyuntura económica lo permita la compañía saldrá a Bolsa. Será en ese momento cuando todos los gallegos que quieran puedan entrar a participar en un proyecto común que es de ellos. De nadie más.

NCG nació de Caixa Galicia y de Caixanova. Es fruto de sus graves errores -preferentes - y también de sus grandes aciertos (obra social). La pérdida de la entidad está cada vez menos condicionada por la intencionalidad de unos pocos.