Como el amor es ciego, a veces provoca que uno de los miembros de la pareja actúe con confianza absoluta en el otro y yerre. Pero eso no exime de responsabilidad a quien así obra. Puede ser el caso de la infanta Cristina, contra quien se van acumulando indicios que pueden llevarla ante el juez. Son cosas que deben asumirse con normalidad en un Estado de derecho. Ahí se verá que todos somos iguales ante la ley.