Corazonadas

Pequeña y gigante Szymborska

foto de César Casal González
Valoración Con: 1 estrella 2 estrellas 3 estrellas 4 estrellas 5 estrellas   votos ¡Gracias! Envíando datos... Espere, por favor.

La pequeña y gigante Wislawa Szymborska se marchó el primer día de febrero a los 88 años. Poeta y polaca, el mundo supo de ella cuando ganó el Nobel en el 96. Su obra es una tranquila estampida. Conocía el truco que permite escribir desde cerca y llegar muy lejos. Lo sencillo permanece. Artesana de la palabra, fue capaz de engarzar las palabras con un simple hilo para hacerlas volar como una cometa. Gustaba más de las catedrales románicas que de las góticas, y de la cerámica más bonita que de la porcelana más refinada. Era una mujer divertida que tenía siempre un pitillo en la mano y una copa de coñac a mano. Huía de los sentimientos fáciles, como, a veces, sucede con la ternura. Utilizaba mucho el humor y tenía claro que «la vida es una aventura con fecha de caducidad». Pasó por la guerra. Cavó zanjas en Polonia, amó y la amaron y siguió adelante con el trazo de unos versos que hacían brillar los pequeños detalles. Lectora inteligente, publicó sus prosas sobre libros primero en la prensa y después en un tomo. Uno de sus poemas más conocidos es Nada sucede dos veces. Verdad de la buena que cinceló así: «Nada sucede dos veces ni va a suceder, por eso sin experiencia nacemos, sin rutina moriremos». No quiso ser lobo para las ovejas. No probó jamás el veneno de la grandilocuencia. Wislawa ilumina las caras con sus poemas.