La resaca de los Goya

La 28 edición de los premios más importantes del cine español fue la menos seguida por televisión en los últimos cinco años

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BENITO ORDOÑEZ
BENITO ORDOÑEZ

Opiniones personales y simpatías al margen, la gala de los Goya de este año ha sido la menos seguida de los últimos cinco años. Los 3,5 millones de telespectadores que se mantuvieron fieles anoche a TVE durante las tres largas horas que dura la ceremonia -el 19,8 % de la cuota de pantalla- hacen retroceder a «la gran fiesta del cine español» a niveles del 2009. Este resbalón frena en seco el despegue que ha ido experimentado la retransmisión desde que la gala del 2010, presentada por Buenafuente, lograse un histórico 26,4 %.

Los chascarrillos del presentador, un exagerado y disperso Manel Fuentes, que inexplicablemente se desprendió este domingo de su habitual simpatía avalada por su larga trayectoria al frente de El Club de la Comedia y su actual reinado en Tu cara me suena, no cuajaron entre el público de los Goya 2014, que se dedicó a despotricar en las redes sociales no solo contra su discurso insulso y su falta de gracia, sino también contra su artificial estética, con el exceso de maquillaje y la raya del ojo como máxima expresión.

La gala de los Goya 2014, previsible y tediosa, fue, sobre todo durante su primera parte, una sucesión de sketches facilones y reivindicaciones frente al micrófono que pasaron sin pena ni gloria. La primera y más pronosticada, la de la ausencia del ministro Wert, a la que se le sumó alguna que otra píldora sobre el IVA, los recortes del Gobierno, las subvenciones al cine español y, algo más veladas, pero también presentes, las referencias a la reforma de la ley del aborto de Gallardón.

«Ir a que te abucheen no me parece que sea necesario, ni que sea bueno para el Gobierno ni para el Ministerio de Cultura», justificó, en una entrevista a la Cope, la ausencia de Wert Esperanza Aguirre. La expresidenta de la Comunidad de Madrid ha echado un cable a su colega defendiendo que «lo que va en el sueldo» no es recibir abucheos, sino «hacer todo lo posible para que mejoren la calidad del cine, del teatro y de la literatura». Además, considera que ese Ministerio, que es también de Educación, tiene que «poner el acento» en profesionales «más oscuros» que los actores de cine, como los científicos que investigan contra el cáncer o los «grandes físicos». La gala de los Goya, ha sentenciado, «se ha transformado en una gala contra el PP».

El ministro popular no fue el único que hizo novillos anoche. La ceremonia también destacó por sus grandes ausencias. Ni Álex de la Iglesia, ni Maribel Verdú, ni Quim Gutiérrez, ni Adriana Ugarte, ni Penélope Cruz, entre otros, se encontraban esta vez entre el público de los galardones de la Academia.

Tampoco se libró de la polémica Bardem, quien, en su afán provocador, tachó anoche a Wert de ministro de «anticultura». «Bardem, ese que habla de la incultura es uno de los patrocinadores mayores de Zapatero y en su activo lo puede tener como político», ha asegurado al respecto esta mañana el diputado popular Vicente Martínez Pujalte.

Faltaron en los Goya 2014 momentos gloriosos, como los que nos regalaron los actores indignados en anteriores ocasiones. También la dosis de emotividad propia de los premios, que este 2014 fue más bien descafeinada. Solo Terele Pávez, que recibió una vasta ovación de los asistentes, en pie ante su emocionadísima reacción al recibir el premio a Mejor Actriz de Reparto por Las Brujas de Zugarramurdi, y la intervención de Marian Ávarez, que recibió el galardón a Mejor Actriz por La Herida, consiguieron despertar a una audiencia dormida que rozaba la medianoche bastante aburrida. El reconocimiento a David Trueba y a todo el equipo de Vivir es fácil con los ojos cerrados, la gran ganadora de esta edición junto a la cinta de Álex de la Iglesia, salvó la entrega de premios en el último momento. Twitter se deshizo en la recta final de la gala en piropos al director, a su trayectoria, a su trabajo y, sobre todo, a sus palabras sobre el escenario.