Todos los Óscar del presidente

CULTURA

Daniel Day-Lewis es el quinto actor candidato al premio de la Academia de Hollywood por el papel de un inquilino de la Casa Blanca

10 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

En la próxima noche electoral de Hollywood, Abraham Lincoln tiene su elección casi asegurada. Para Daniel Day-Lewis, convertido en el 16.º presidente

de Estados Unidos por intercesión de Steven Spielberg, será su tercer Óscar si se confirman las previsiones, pero supondrá el primero para un papel de presidente de Estados Unidos encarnado en la ficción.

Antes que Daniel Day-Lewis, ese artista de estricto método que llegó a prohibir que los miembros británicos del equipo de Lincoln hablasen para no contaminar su recién adquirido acento de Kentucky, otros cuatro actores han sido nominados para los premios de la Academia de Cine por encarnar a dirigentes norteamericanos, aunque hasta ahora ninguno lo ha logrado.

El primero fue Alexander Knox, que dio vida a Woodrow Wilson en Wilson (1944), aunque eso fue antes de que McCarthy pusiera al actor en el punto de mira de su caza de brujas por presunto antiamericano. Bing Crosby en Siguiendo mi camino lo dejó sin opciones.

Más tarde llegó James Whitmore, que mereció una mención por su encarnación en Give?em Hell, Harry! (1975) de Harry Truman, el presidente que nos orientó en la diferencia entre recesión y depresión: «Es una recesión cuando tu vecino pierde su empleo; es una depresión cuando tú pierdes el tuyo». Pero la candidatura de Whitmore palideció ante la locura de Jack Nicholson en Alguien voló sobre el nido del cuco.

Anthony Hopkins tuvo dos oportunidades para darle a un presidente de Estados Unidos el oro de Hollywood, ya que fue candidato a mejor actor en 1995 por su papel en Nixon y a mejor secundario en 1997 por Amistad, donde daba vida a John Quincy Adams. Para sorpresa de muchos, en la primera ocasión fue derrotado por Nicolas Cage en Leaving Las Vegas y en la segunda, por Robin Williams en El indomable Will Hunting.

El último político electo que rozó el Óscar fue el encarnado por Frank Langella en El desafío: Frost contra Nixon (2008), desbancado por Sean Penn (Milk).

Mientras que los reyes ingleses y escoceses se han alzado hasta cinco veces con el Óscar, el último de ellos Jorge VI encarnado por Colin Firth con El discurso rey (2010), el sillón de la Casa Blanca no ha logrado hasta el momento seducir a los miembros de la Academia. Y no será porque no haya habido oportunidades. Numerosas películas han tenido a presidentes norteamericanos como protagonistas o como personajes secundarios. En muchos casos, han sido mandatarios de carácter ficticio, desde el encarnado por Peter Sellers en Teléfono rojo ¿volamos hacia Moscú?, también aspirante al Óscar en 1964, hasta el popular Harrison Ford de Air Force One.

Y en otras muchas ocasiones han sido presidentes reales los que se han convertido en personajes de ficción. Lincoln, impulsor de la enmienda que abolió la esclavitud en EE.UU., es el que más veces ha sido llevado al cine, seguido por Roosevelt, Grant, Washington y JFK. El actual presidente, Barack Obama, ya tiene también su pequeño papel de ficción. El actor Christopher B. Duncan lo encarnó en el 2010 en el drama Mi nombre es Khan, en el que un afectado por el síndrome de Asperger se propone hablar con el presidente en persona.