Piedad, el filme del surcoreano Kim Ki-duk sobre el intento de redención de un pequeño delincuente que descubre su parte más humana en una sociedad corrompida por el dinero, ganó el León de Oro a la mejor película del festival de cine de Venecia. El surcoreano, cuyas películas participan con frecuencia en los festivales europeos de más prestigio, ya se llevó el León de Plata en Venecia en el 2004 al mejor realizador por su película Hierro 3.
«Quiero dar las gracias a todos los que contribuyeron a este filme y a Venecia, al festival de Venecia y a todo el público italiano, y también a los miembros del jurado», dijo el cineasta al recibir el galardón. Kim Ki-duk protagonizó un momento de gran emoción cuando se puso a cantar una canción en coreano en el escenario del Palacio del Cine de Venecia, acompañado por la intérprete principal de la película Cho Min-soo, una interpretación recompensada con grandes aplausos.
Mientras, los estadounidenses Joaquin Phoenix y Philip Seymour Hoffman han ganado hoy ex aequo la Copa Volpi al mejor actor en la 69 edición de La Mostra de Venecia, por su interpretación en The Master, de Paul Thomas Anderson. Hoffman, ganador de un Óscar por Capote, y Phoenix, nominado dos veces al premio de la Academia de Hollywood, han ganado en Venecia por interpretar al líder de una secta inspirada en la Cienciología y a su conflictivo pupilo, respectivamente. Además, Paul Thomas Anderson ha recibido el León de Plata al mejor director por también por The Master. Anderson, ganador del Oso de Oro en Berlín con Magnolia, era uno de los favoritos para el León de Oro.
La israelí Hadas Yaron, mejor actriz
La joven intérprete israelí Hadas Yaron ha ganado la Copa Volpi a la mejor actriz por su papel en Lemale et Ha'Chacal (Fill the Void), de la realizadora Rama Burshtein. Nacida en 1990 y en su primer papel protagonista, Yaron se ha impuesto con su tierna interpretación de una muchacha de Tel Aviv que intenta elegir un marido por amor, a pesar de los corsés impuestos en la comunidad judía ortodoxa a la que pertenece.
El cuadro de premios a películas de temática religiosa en Venecia lo completó, finalmente, la visión extrema del austríaco Ulrich Seidl sobre el cristianismo, ya que Paradise: Glaube (Paradise: Faith) recibió el premio especial del jurado por mostrar la fanática relación de una mujer hacia Jesucristo, que pasa de lo espiritual a lo sexual y de ahí a lo psicótico.
El más laico Olivier Assayas, brillante director francés responsable de títulos como Las horas del verano o Carlos, ha ganado el premio al mejor guión por su templada crónica de la generación que vino tras el mayo del 68 en Après Mai, basada en su propia adolescencia y una de las favoritas de la crítica.
Por último, el cine italiano, siempre presente en el palmarés de este festival, se ha tenido que conformar con el premio al mérito técnico para la fotografía de Daniele Ciprì en È stato il figlio, que él mismo dirige, y con el premio Marcelo Mastoianni al mejor nuevo talento para Fabrizio Falco, presente tanto en la película de Ciprí como en la de Marco Bellochio, Bella Addormentata.
Más allá del jurado oficial y la sección a concurso, se han entregado además el premio a la mejor ópera prima Luigi de Laurentiis para Küf (Mold), del turco Ali Aydin, y en la sección Orizzonti el gran premio ha sido para la fracohongkonesa Sam Zimei, de Wang Bing.