Hay más de 40 cámaras vigilando la catedral y su contenido. Fue el dato que aportó el jefe de seguridad, Ricardo Sanz, sobre la videovigilancia en la basílica para evitar dar pistas «a lo malos» y aseguró que cuenta con la «tecnología de mayor nivel que puede existir» acorde con un lugar «abierto» como es la catedral compostelana. «Hay tantas cámaras que hasta da cierto apuro», porque escudriñan incluso «cuando te paras a saludar a alguien» aclaró el presidente de la comisión de cultural del Cabildo, Daniel Lorenzo, para luego explicar que «no es cuestión del número de cámaras que se pongan», sino que el verdadero problema del patrimonio es su conservación. De hecho, explicó que «si uno se fija en España no hay un problema gravísimo de robo de patrimonio».
De hecho, Lorenzo adelantó que en septiembre se presentará el plan de conservación preventiva de la basílica, en el que la seguridad será «un capítulo pero no el capítulo» y que entre otros asuntos, abordará la gestión de los flujos de acceso al templo «para que no deteriore el patrimonio».
Sobre si se hará público el patrimonio catedralicio, el canónigo insistió en que está inventariado, pero que el alto coste de hacerlo accesible a todos ha retrasado una buena idea en la que debieran colaborar las Administraciones.
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