Sobre las medidas de seguridad que la catedral ha puesto en marcha tras la desaparición del Códice Calixtino, una de las iniciativas desarrolladas es un nuevo servicio de llaves centralizado y una vigilancia de 24 horas por videocámara.
Estos dos servicios suponen un control sobre los usos de las llaves de las distintas estancias de la catedral y también una vigilancia completa de todo el conjunto, incluso en las horas que el templo permanece cerrado al público. Según Daniel Lorenzo, estos dos servicios suponen un esfuerzo económico para la catedral, puesto que suman un desembolso de 130.000 euros anuales. La media de gasto en este concepto durante los últimos diez años son 103.000 euros, aunque según la estimación realizada por el propio cabildo, las verdaderas necesidades en materia de seguridad rondarían los 400.000 euros anuales.
Estos nuevos servicios de seguridad suponen un mayor control sobre el interior del templo y también sobre cada uno de los apartados. Aunque sin explicar los detalles, Daniel Lorenzo señaló que esta vigilancia redunda en una mayor seguridad del Códice Calixtino, aunque no quiso especificar en qué lugar se halla guardado ahora.
El nuevo servicio de llaves centralizado supone un control permanente sobre el uso de todas las llaves del templo y un control directo sobre quién las usa en cada momento, de manera que todas las llaves deben ser recogidas y entregadas en este servicio.