«Si voy al talego, con un misal y un rosario tengo bastante», espetó Manuel Fernández Castiñeiras hace unos meses a los curtidos policías de la Brigada que investigaban la desaparición del Códice Calixtino del archivo de la catedral de Santiago. Sin embargo, ahora que se ha visto efectivamente tras los cerrojos de la prisión provincial de Teixeiro, el electricista no ha mostrado especial interés por participar en las ceremonias religiosas que se celebran en la capilla del penal y que oficia el párroco de la zona.
En Teixeiro ha abandonado su rutina de la misa diaria y tampoco ha realizado ninguna petición especial al respecto a los funcionarios del centro. Se limita a seguir la implacable rutina por la que se rige la prisión y su única distracción por ahora es la charla con sus compañeros durante el reglamentario paseo matutino por el patio.
Desde que el juez Vázquez Taín dictó el pasado 6 de julio la orden de prisión provisional, el ladrón confeso del Códice Calixtino permanece ingresado en la enfermería de la cárcel de Teixeiro. A pesar de que diversas fuentes han subrayado que se encuentra sumergido en una fuerte depresión a causa de su detención, Fernández Castiñeiras no ha sido sometido a ninguno de los protocolos de prevención que tiene dispuestos el centro penitenciario y que se activan automáticamente siempre que se sospecha que el interno pueda autolesionarse.
Menú de mayores
Tampoco padece enfermedad alguna, pero dado el revuelo mediático alrededor del caso, se decidió que el ladrón del Códice permaneciese en este módulo para evitar su convivencia con presos comunes. Su estancia en la enfermería implica, entre otras rutinas, que el hombre que tenía 1,7 millones de euros en efectivo en casa sigue ahora en Teixeiro una rigurosa dieta conocida en la jerga interna como «racionado de mayor». El menú, uno de los doce que se pueden degustar en el centro, es el habitual de los enfermos y presos de edad avanzada. Poca sal y escasas grasas en el rancho.
A la espera de si Vázquez Taín ordena estos días su puesta en libertad o decide mantenerlo en prisión hasta que se celebre el juicio, se prevé que en las próximas horas se traslade a Fernández Castiñeiras al módulo 14 de Teixeiro, donde están otros internos en prisión preventiva sin antecedentes penales, los denominados en la terminología interna como «preventivos primarios», que no comparten espacios con presos de historiales delictivos abultados.
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