Juan Martínez Moreno, director de Lobos de Arga, ha retomado la tradición del cine gamberro de terror tan en boga en la década de los ochenta, adaptándola a una suerte de gótico cañí, aderezado con licántropos, leyendas, guardias civiles y acento gallego. Después de meses y meses de retraso, hoy llega a las salas un filme cómico que rinde homenaje al hombre lobo ibérico por antonomasia, Paul Naschy. «No valoramos a nuestros clásicos, pero sales por ahí y te das cuenta de que en Estados Unidos y en todo el mundo, Naschy y Jess Franco son directores de culto. Naschy fue un innovador del cine de los sesenta y de alguna manera está en la película», admite el director.
La película reúne a un trío protagonista conformado por tres de los comediantes más eficaces de los últimos años: Gorka Otxoa, Carlos Areces y Secun de la Rosa en el papel de tres fracasados -un escritor, su agente y un ganadero del pueblo y amigo de la infancia del primero- que deberán enfrentarse a una maldición centenaria que asola el ficticio pueblo gallego de Arga y lo mantiene aislado del mundo. Ante todo, Lobos de Arga es una reivindicación de un terror clásico frente a «tantos vampiros ñoños», reconoce el director, refiriéndose a la saga Crepúsculo, entre otras.