José Antonio Vázquez Taín (Zarracós-A Merca, 1968) es el juez que instruye el caso del robo del Códice Calixtino. Este experto en crimen organizado fue una pesadilla para los narcos gallegos cuando trabajó en Vilagarcía, pero admite que este ha sido el caso más especial en el que ha estado inmerso.
-Ante todo, dígame qué se siente siendo parte de una leyenda como es el Códice Calixtino.
-Yo no soy parte de la leyenda del Códice. De eso estoy seguro. He tenido la oportunidad de estar como espectador en una parte importante de la historia de Galicia. No somos conscientes aún de la importancia que puede tener esto para Galicia, si sabemos venderlo. El Códice tiene una trascendencia mayor de la que hemos sido conscientes.
-Este año ha sido duro, ¿no?
-Los que somos opositores, años después todavía seguimos soñando que te presentas al examen y lo suspendes. Y así me siento. Este año ha sido muy largo y todavía tengo la sensación de que algo puede salir mal. Pienso en si lo habremos hecho todo bien. Fueron muchos meses muy preocupado. Por ver si sabía estar a la altura, si todo salía bien, si tendríamos o no éxito. La suerte de todo esto es la gente con la que he estado trabajando. Trabajar con Antonio Tenorio -jefe de la Brigada de Patrimonio de la Policía- o con Antonio Roma -fiscal del caso, especialista en Patrimonio- da una tranquilidad que nos ayudó a seguir para adelante y a sobrevivir este año que ha sido muy duro.
-¿Qué sintió cuando abrió aquella bolsa y apareció el libro?
-Ese momento sí que lo voy a tener grabado para el resto de mi vida. Es algo que me llevo. Fue demasiado intenso como para poder describirlo, pero fue sobre todo un alivio. Fue muy precipitado todo. Cuando dimos la orden de detención no sabíamos si iba a aparecer el Códice, estábamos avanzando en una línea de investigación y no pensábamos que estuviésemos tan cerca del final. Cuando empezamos a ser conscientes de que podíamos estar cerca del Códice, antes de uno de los registros, paramos para beber algo y se preguntó: «¿Alguien tiene alguna duda de que ahora estamos en el camino correcto?». Todo el mundo dijo que ninguna. En ese momento hasta nos asustamos un poco. Nos pusimos algo nerviosos por el hecho de estar tan cerca.
-Y hasta lloraron...
-Sí. Yo soy una persona que se emociona con facilidad. Antonio Tenorio había pasado muchísima tensión estas últimas dos semanas y más desde que pusimos la fecha de la operación. Fue sobre todo una liberación. Cuando apareció el Códice, Antonio y yo nos abrazamos y empezamos a llorar emocionados.
-¿Lo dio por perdido?
-Muchísimas veces hemos deseado que esto hubiese sido una trama de una organización internacional, porque sabíamos que lo podríamos recuperar si lo vendían, pero cuando pensábamos en que podía ser un loco que lo robase por venganza o por fastidiar, sabíamos que lo podía haber destruido. Cuando el equipo se reunió por primera vez, nos planteamos una investigación de tres o cuatro años y, bueno, lo hemos resuelto en solo uno. Ha habido un trabajo minucioso y también algún golpe de suerte.
-Hubo hasta 200 sospechosos...
-Quisimos hacer una investigación amplia, para no dejar resquicios. En las cintas aparecieron unas 200 personas pero luego quedaron unas cuarenta. Pero sospechoso de que hubiera robado el Códice, en principio no había ninguno. Lo que había era sospechosos de otras irregularidades. De entrar de forma irregular en una estancia, de que haya estado donde no le corresponde o de que se haya apoderado de algo.
-¿Qué les hizo centrarse en Fernández Castiñeiras?
-Eliminar a los demás y que había cobrado más peso por acciones que son secreto del sumario.
-Han encontrado otros 600.000 euros. Ya van por 1,8 millones y 300.000 dólares. Si esto es lo que robaba una sola persona, la catedral es una máquina de hacer cuartos.
-El recuento del dinero no está terminado. Creo que serán unos 1,6 millones de euros y los dólares, que no me han pasado la cifra final de lo que es. En cuanto a su segunda pregunta, no es un plazo corto de tiempo. Barajamos la cifra de unos diez años. No es tan difícil. Si lo hace una persona poco a poco y antes de que se contabilice, en la catedral no pueden ser conscientes de que se les está sustrayendo dinero.
-¿Cómo son esos diarios del ladrón?
-Secreto de sumario.
-Ha puesto en libertad al hijo. ¿Por qué lo detuvo?
-Fue un poco desagradable tener que adoptar la medida de enviarle a prisión, pero había que asegurarse de que no destruyera pruebas o hiciese desaparecer el dinero que estábamos buscando. Tan pronto como apareció, lo hemos liberado.
«El recuento del dinero no está terminado. Creo que serán 1,6 millones y los dólares»
«En la primera reunión, nos planteamos una investigación de tres o cuatro años»