Parte del principal castro del noroeste peninsular amenaza ruina y requiere una actuación inmediata. El diagnóstico del plan director del Santa Trega, redactado por la empresa Mario Crecente Asesores y en el que han participado en los últimos años 21 especialistas, evidencia el declive del conjunto. Esta pérdida se refiere al número de visitantes, con una caída de casi mil al año. Aun así, mantiene el tipo porque «sigue siendo el segundo lugar más visitado de Galicia después del Obradoiro y supera las que recibe las cuevas de Altamira o el teatro de Mérida». Pero preocupa también el estado de salud del sector excavado a principios del siglo XX y que está a punto de cruzar la catalogación de «ruina romántica a verdadera ruina si no se delimitan los sectores y se consolidan, ya que está sufriendo un importante impacto por estar a la intemperie sin mantenimiento», confirmó el arqueólogo Luis López González.
Eso con tan solo un 5? % del poblado a cielo abierto y en el que hace más de medio siglo que no se ha excavado. Pero entre los insólitos hallazgos del riguroso trabajo presentado ayer en la Diputación de Pontevedra hay un descubrimiento aún más extraordinario, ya que, según avanzó Luis López, la superficie del principal castro gallego «duplica lo que hasta ahora se pensó; se sabía de una citania importante, pero estamos hablando de que ronda las 20 hectáreas y de que hay indicios de desarrollo por toda la ladera hasta Camposancos». El presidente provincial, Rafael Louzán, comprometió la financiación del 50?% del plan para dotar de luz, saneamiento y agua al conjunto y que, coparticipado por el Padroado, Concello y comunidades de montes, con 1,4 millones, se licitará antes de verano.