Liga Endesa

El Obradoiro se reafirma

Víctor Pérez observa que el equipo sigue las pautas que reportaron nueve triunfos

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Víctor Pérez, junto a Gonzalo Rodríguez y Moncho Fernández en el partido ante el Fuenlabrada. S. ALONSO

Hacía tanto tiempo que el Obradoiro no enlazaba tres derrotas seguidas, casi un año, que ahora que el equipo se ve en esa tesitura parece como si algo dejase de funcionar. Lo mismo podría decir el Valencia, que presenta el mismo balance.

En el Multiusos de Sar, es el propio colectivo el que más tiempo invierte en el análisis de cada partido, tanto cuando gana cuanto cuando pierde. Víctor Pérez, ayudante de Moncho Fernández y responsable del autoscouting, observa que, si bien los resultados no están acompañando en estas tres últimas jornadas, el grupo no ha dejado de competir ni se ha apartado de su línea de trabajo. Y entiende que no hay motivos para agitar el plan de ruta.

Antes de entrar en reflexiones más directamente relacionadas con el juego, el técnico santiagués pone el acento en un detalle, un solo detalle, que pudo cambiar el signo del último partido y quizás el de las sensaciones: «Con 66-60 hay una jugada en la que a Salah se le escapa el balón de las manos cuando se disponía a machacar el aro. Y el Fuenlabrada responde con una acción de dos más uno que acaba siendo un dos más dos, ya que fallan el tiro libre, cogen el rebote y anotan». De lo que pudo ser un 68-60 se pasó a un 66-64 en apenas quince segundos.

Denominadores comunes

Aunque cada uno de los tres últimos encuentros tiene sus singularidades, hay denominadores comunes. En los tres el Obradoiro ha sufrido duros castigos desde la línea de tres puntos. Y, con más énfasis en los dos últimos, hubo una menor aportación del perímetro.

Al hilo de la primera observación, Pérez apunta que Joventut, Manresa y Fuenlabrada son de los equipos que más veces tiran de tres. En Badalona, el estilete fue Gaffnei, «que estaba en poco más de un 20 % de acierto y ese día hizo cinco de seis. No lo ha vuelto a repetir». En el Nou Congost, el conjunto de Ponsarnau ya había firmado con anterioridad faenas de mucho acierto desde la línea de 6,75. Y, contra el Fuenlabrada, «Feldeine, que venía de hacer 37 puntos, se quedó por debajo de diez. Lo de Mainoldi era más previsible, y no tanto lo de Cortaberría. Cada partido es un mundo, y resulta imposible taparlo todo».

Respecto a la menor aportación del perímetro santiagués, Víctor Pérez concede que las zagas rivales están cada vez más pendientes de Corbacho: «Pero, aún así, en Badalona hizo quince tiros, en Manresa siete, y ante el Fuenlabrada otros siete. A pesar de que lo desgastan mucho en la defensa sin balón, hizo sus lanzamientos. Sucede que no siempre se tiene el mismo grado de acierto».

Quizás sea Corbacho el que más aparece a la hora de asumir tiros cuando el partido se pone cuesta arriba. Pero no de una manera especialmente significativa, porque en el Obradoiro no hay un actor principal a la hora de anotar.

Víctor Pérez lo explica como una cuestión de filosofía y planteamiento: «Nosotros buscamos ganar desde el equipo, y crear a partir del equipo. No hay un jugador al que darle el balón». Todos tienen licencia para ensayar, porque ese es el principio en el que se asienta el baloncesto de Moncho Fernández. Todos deben saber leer las ventajas y estar preparados para rentabilizarlas.

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