Baloncesto

El Obradoiro acuna un sueño

Suma su octavo triunfo y sigue en la lucha por entrar en la Copa

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SANDRA ALONSO
SANDRA ALONSO

El Obradoiro sumó la octava victoria del curso y mantiene vivo el sueño de la Copa, a falta de dos jornadas para que concluya la primera vuelta. Supo sobreponerse a un mal comienzo de partido, para darle la vuelta a la tortilla en la segunda mitad, en la que recuperó ese nivel defensivo que tantos rédidos le reporta.

En la primera parte el Obradoiro lo pasó realmente mal, porque sus opciones pasan siempre, cualquiera que sea la entidad del rival, por la solidez defensiva, por la concentración, por no hacer concesiones. Y ante el Lagun Aro las puso en bandeja, sobre todo en el cuarto inicial.

En esos diez minutos del arranque encajó veintidós puntos, muchos de ellos producto de segundas opciones demasiado sencillas para los donostiarras. Dejó que Woods, muy inspirado, tirase con excesiva comodidad. Y perdió seis balones.

La mejor noticia para las huestes de Moncho Fernández remitía al marcador, porque a pesar de que el equipo no estaba fino en ninguno de los dos lados de la cancha solo perdía de cuatro al paso por el minuto diez. Y por cinco al descanso, después de un segundo cuarto más áspero, en el que la afición acabó muy enfadada con los árbitros, especialmente con Anna Cardús.

La historia cambió en el paso por los vestuarios. El Obradoiro se reencontró con esa identidad que tanto agradece la grada, la de equipo aguerrido, laborioso, que contagia.

Liderado por un magistral Andrés Rodríguez en la dirección y un Pavel Pumprla imperial en la retaguardia, le dio la vuelta al partido. Atrás apretó de tal manera que el Lagun Aro solo anotó cuatro puntos en el tercer cuarto. Por contra, los locales hicieron veintidós, de todos los colores: ora oxigenaba Corbacho con los triples, ora Andrés entrando hasta la cocina, ora los pívots...

Remontada y delirio

El delirio llegó en el ecuador de ese tercer cuarto. Pumprla puso su segundo tapón en dos acciones muy parecidas, Andrés salió al galope y Kendall culminó con un mate en carrera. Era el 44-37. Y el equipo ya no cedió la iniciativa ante un adversario al que le pesó su situación en la tabla clasificatoria. Perdió la fluidez y, con ella , el partido.

En el último cuarto el Obradoiro llegó a abrir una brecha de diecisiete puntos, tras un triple de Corbacho. Pero contestó Salgado con dos seguidos. Y a partir de ahí, el colectivo de Moncho Fernández supo apelar a la defensa y alargar las posesiones para administrar su renta. Cayó la octava victoria y el sueño de la Copa sigue vivo. Y tiene seis de renta sobre el umbral de la permanencia, que no deja de ser el objetivo de partida.