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Un concierto de año nuevo para el recuerdo

El letón Mariss Jansons triunfa con la Filarmónica de Viena

Eukene Oquendo (EFE), 01 de enero de 2016. Actualizado a las 23:59 h. 9

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 Con compases de vals, al ritmo de polcas rápidas y con la fuerza de las marchas, la Filarmónica de Viena dio la bienvenida al 2016 en el tradicional Concierto de Año Nuevo bajo la dirección elegante y enérgica del maestro letón Mariss Jansons (Riga, 1943).

La Sala Dorada del Musikverein de Viena recibió a un emocionado Mariss Jansons con una cálida ovación en la tercera ocasión en la que dirigía el concierto más famoso del mundo.

El 75º Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena comenzó al son de la Marcha de las Naciones Unidas del austríaco Robert Stolz (1880-1975) dedicada al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, que siguió el concierto desde un palco.

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Jansons dirigía el tradicional concierto por tercera vez

Con ello, los filarmónicos han hecho un guiño a la ONU y han conmemorado el 70 aniversario de la primera Asamblea General de las Naciones Unidas, que se celebró en Londres el 10 de enero de 1946.

La agilidad de las polcas, los compases de los valses y el ritmo de las marchas de la dinastía musical de los Strauss se combinó con ocho obras que sonaban por primera vez en la tradicional cita musical del primer día del año.

Después de escuchar el «Schatz Walzer» (Vals del tesoro) de Johann Strauss (1825-1899), el ritmo cambió por completo con las primeras notas de la delicada polca francesa «Violetta» que se interpretó por primera vez a pesar de haber sido compuesta también por el rey del vals.

El maestro letón sorprendió en la polca rápida «Vergnügungszug» (El tren del placer) de Joahnn Strauss hijo al tocar una bocina simulando el sonido de la máquina de vapor de un tren.

Mientras sonaba esa pieza, la realización de la cadena pública austríaca ORF intercalaba imágenes de la noria y el carillón del emblemático parque de atracciones del Prater de Viena para rendirle homenaje por su 250 aniversario, que cumple en este recién estrenado 2016.

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El concierto tuvo mucho de espectáculo

La primera nota de humor llegó al comenzar el clásico «Mit Extrapost» (Con franqueo adicional) de Eduard Strauss (1835-1916) cuando un mensajero entregó a Jansons una batuta negra con motivos dorados y al que el director le dio un «pin», en señal de agradecimiento, que el director le quitó a otro músico del traje.

Esperanza, alegría y humor festivo impregnaron el ambiente de la Sala Dorada del Musikverein, decorada este año con miles de orquídeas, rosas y amarylis, en su mayoría de color naranja y blanco, procedentes de los parques y jardines de la capital austríaca.

Jansons, cuya formación musical lo une a Viena, ya triunfó las anteriores veces que dirigió el concierto más clásico del planeta en 2006, por primera vez, y la última, en 2012, cuando introdujo como novedad dos piezas del compositor ruso Piotr Chaikovski (1840-1893).

En una segunda parte dominada por obras de la familia Strauss, la polca rápida «Ausser Rand und Band» (Fuera de control) de Eduard Strauss compartió protagonismo con imágenes de los solistas del Ballet de la Ópera de Viena que danzaban en los jardines del Palacio de Verano de Schönbrunn.

El Ballet de la Ópera de Viena volvió a aparecer más tarde bailando al son del vals «Kaiser» de Johann Strauss mientras danzaban bajo la noche en Schönbrunn.

Con el contraste entre la polca francesa «Sängerlust» («Placer del cantante»), y la polca rápida, «Auf Ferienreise» (En viaje de vacaciones), entró en escena el famoso coro de los «Niños Cantores de Viena».

Como propósito personal de incluir ritmos españoles y algo diferente, el maestro letón ha hecho sonar por primera vez en el Concierto de Año Nuevo el enérgico y alegre vals «España» del compositor francés Émil Waldteufel.

En varias ocasiones, Jansons mandó a los filarmónicos que se levantaran para recibir la merecida ovación de un público entregado y rendido.

Antes de comenzar con las propinas prometidas, el inicio del inevitable «Danubio Azul» fue interrumpido por los aplausos y las risas de un público emocionado.

En ese momento Jansons aprovechó para darle la espalda a la orquesta y dirigirse al público para desearles feliz año nuevo y continuar con la banda sonora por excelencia del primer día del año.

Entusiasmo con la Marcha radetzky

La enérgica Marcha Radetzky puso el broche de oro a este concierto redondo -que también comenzó con una marcha- ante un público entusiasmado que acompañó con palmas el ritmo que marcó el maestro letón.

La Sala Dorada acogió a 700 espectadores, apenas una pequeña parte de los que solicitan cada año una entrada en el sorteo que se realiza durante el mes de enero, casi un año antes de cada gala y cuyo precio puede oscilar entre 35 y 1.090 euros.

El resto de aficionados a esta cita han podido seguir el concierto por televisión, pues la señal se ha enviado a más de 90 países, seguido por más 50 millones de espectadores.

El concierto de 2017 lo dirigirá por primera vez el maestro venezolano Gustavo Dudamel.

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